Agentes especiales ;)

9 de enero de 2014

Mision no. 58 ¿Nuevas esperanzas?

¿P-prometido? ¿Qué? ¿Él? ¿Desde cuando? ¿Tom? ¿Por qué todos me hacían esto? Yo no quería a ningún Jackson por novio o esposo, yo quería  a Tom ¿Dónde estaba él? ¿Por qué me dejo sola? ¡¿Por que todos me estaban haciendo esto?!

Quise salir corriendo de ahí y negarme a este mundo, pero yo solo podía perderme en aquel mar de palabras vacías y risas sin diversión en ellas. Me convertí en algo no viviente, mi padre estaba a mi lado sonriendo y posando para las fotos, a mi otro lado estaba mi madre con mi “prometido” al cual no recordaba ni sentía algún amor, él sonreía y mi madre parecía feliz, pero yo solo podía parpadear lentamente, como si me resignase a esta vida ¿mi vida?

Fue entonces que descubrí que esta era yo, yo era una niña mimada millonaria, la cual lo tenia todo y a la vez no tenia nada que valiera la pena, tenia padres poderosos, hermanas casadas con hijos de hombre poderosos que conocían mi padre y a mi me aguardaba el mismo camino. Una vida plástica llena de rosa y brillos, diamantes ademas de una repudiante falsedad, con codicia y ningún cariño sincero hacia alguien más. Yo no quería este mundo, yo no quería ser esto, solo un objeto mas, yo quería vivir, yo quería estar con Tom pero ¿Cómo hacerlo? Si el hombre a quien realmente amaba me había abandonado sin decir nada… ¿Quién me salvaría de esto?
                

Capitulo 58


Había logrado escapar  de aquel circo, por fin podía respirar, por fin podía sentirme viva. Ya no era solo un objeto de museo que la gente solo observaba y dejaba ahí, aquí podía correr y ser yo, en el jardín de la mansión.
Mire mi reflejo en el agua de un lago artificial que teníamos, mientras tocaba mi rostro intentando reconocer si esta era realmente yo.

Tu: no quiero esto…no lo quiero…quiero ir  a casa, a mi verdadera casa

Cubriste tu rostro asustada de verte llorar, te estabas rompiendo lentamente. Habías pensando que estarías en la cima de la felicidad cuando encontraras a tu familia, pero ahora solo te sentías una mas en este mundo. Ya no eras aquella esposa orgullosa y feliz, ahora eras la pequeña hija que nadie debía tocar ni ver, que debía sonreír en todo momento y nunca quejarse de nada, eras la chica que se casaría con el chico mas deseado de todos, el hijo de un multimillonario. Solo eras una mas que se casaba, ni siquiera podías sentirte especial para tu padres, no es que los odiases pero ellos no sabían lo que tu querías, no entendían tu necesidad de libertad y de una vida normal. 

Lloraste hundida en la agonía de la soledad, siempre habías pensando que estabas sola al no tener a tu familia pero ahora que la tenías a tu lado sentías aun mas profundo aquel silencio de la soledad. Podías sentir como tu corazón se marchitaba lentamente, como todo se convertí en nada.

La noche de la fiesta había pasado, habían sido los 3 días más largos de mi vida. No sabia nada de Tom, ni de Bill o Gustav…menos aun de buñuelo ¿habría crecido mi pequeño cachorrito?

Mire el balcón de mi habitación, no quería comer ni hablar con nadie, mamá había traído cinco doctores para que verificaran que no estaba enferma. Exagerando como siempre. En este tiempo había aprendido que papá nunca estaba en casa, que mi madre era una controladora empedernida que pedía todo a la perfección y amaba tomar el te con sus amigas, que mis hermanas no hacían otra cosa que cuidar de sus bebés mientras sus esposos salían a casinos o a beber con sus amigos, no eran malos pero vivían en el mundo antiguo donde la mujer solo era para el hogar y el hombre para los negocios.
Me daban escalofríos de tan solo pensar en lo asquerosa que seria mi vida en un futuro si me llegaba a pasar lo mismo. Escuche que tocaban a mi habitación, no quería hablar con nadie pero aun así deje que la persona entrara. Una mujer de rostro delicado pero con mirada decidida me observo, vestía un short color beige y unas botas altas estilo leñador con tacón de aguja, llevaba un blusa de seda con estampado florar, su cabello era igual al mio solo que en color mas café. No la reconocía pero la sentía cercana a mi.

Tu: ¿Quién eres?...-pregunte confundida-
-a que mi hermanita, no puedo creer que no reconozcas a tu hermanita mayor…

Gire mi cabeza confundida, creí haberlas conocido a todas en la fiesta. Ella camino con sus brazos cruzados frente a su pecho y se sentó en mi cama justo frente a mi, mirando hacia el balcón por donde entraba la brisa.

-Anabel, mucho gusto

Ella me extendió la mano en forma de saludo y yo la tome y estreche.

Tu: (tu nombre), igualmente. ¿Por qué no te vi en la fiesta?
Ana: no soy partidaria de esas cosas, me aburren ¿a ti no? El ver a tanta gente hipócrita en el miso lugar, sonriendo como si todo fuese perfecto. Ademas –te miro sonriendo- estaba en Peru en unas ruinas, mi avión tardo varias horas en llegar aquí.

Ahora que lo recordabas, era cierto, Anabel era la segunda hija de tus padres, ella era la 
única que no estaba casada y que no tenia compromiso, había dedicado su vida estudiar y viajar por el mundo conociendo muchos lugares, por un momento sentiste que por fin encontrabas a alguien especial.

Tu: entonces ¿tu no eres como mamá?
Ana: na!, ella odia completamente la forma en que vivo, pero bueno –se encogió de hombros – aun no has visto lo divertido que es hacerla enojar –ella te miro sonriendo de una manera encantadora y malvada.
Tu: presiento que nos llevaremos bien –sonreíste de igual manera.

Me había pasado todo el día hablando con Anabel, era la mejor hermana de todas. Tenia tantas anécdotas, tantas historias tan divertidas, me contó de cómo se salvo de su compromiso con un ñoño millonario irlandés que papá le había conseguido. Me había contado todo el show que nuestra madre había armado para que ella no se fuera de viaje a Afganistan, el primer viaje que había hecho en su vida después de haber estado encerrada en la jaula de la “familia perfecta”

Me había mostrado lo divertida que podía ser la mansión cuando no hay nadie, habíamos ido a la cocina y conseguimos el mar de chucherías, sabritas, palomitas, sodas de lata, una que otra cerveza, dulces y mas sabritas. Habíamos encendido el teatro en casa que teníamos y habíamos hecho una fiesta privada.

Al final habíamos terminado tiradas en el suelo con una banda sonando de fondo mientras que nos retorcíamos de felicidad en un mar de envolturas de bombones, chocolates y todo lo mas anti-dieta que pudiésemos encontrar.

Ana: bien (tu nombre) ahora dime ¿Quién es?

Ella se sentó cruzando sus piernas mientras mordía un bombón color morado, respiraste con mas calma después de toda esa racha de felicidad, también te sentaste y la miraste.

Tu: ¿Quién? –confundida.
Ana: ¿Quién es el que te tiene así?
Tu: ¿ah?
Ana: ¡oh vamos! Soy mas vieja que tu, puedo ver esa mirada tuya, la he visto muchas veces, en mi, en nuestras hermanas, en miles de chicas. Tu, extrañas a alguien a quien dices amar y él no te corresponde.

Realmente Ana me había sorprendido, era tan sincera y directa por un momento recordé a Rita, mi antigua amiga de locuras ¿Qué seria de ella?

Tu: bueno…s-su nombre es Tom y él es un agente de la policía
Ana: ¡O-M-G! sí que te gusta el peligro hermanita

Ella te miro con un rostro totalmente sorprendido, tu solo sonreíste algo sonrojada pero después miraste de nuevo hacia la nada y comenzaste a recordar y a narrar.
Tu: nos conocimos desde el primer día en que empece mi nueva vida, al principio eramos agua y aceite pero después…

Y fue así como le narraste toda la vida que habías llevado después de haber perdido la memoria, obviamente algunas cosas personales eran omitidas, no era necesario ser tan especifica en lo que ustedes habían hecho juntos…a solas.

Al terminar sentías como en tu garganta se iba formando un nudo, de nuevo habías recordado porque él era el dueño de tu corazón, porque él era lo que realmente necesitabas cuando estabas mal. Tu hermana y su pequeña fiesta de locas te había hecho poder superarlo por un momento, pero ahora que el momento de sincerarse llegaba era cuando todo volvía a ser como antes.

Tu: después él despareció…debí haberlo adivinado estaba actuando muy raro, no fue el 
mismo después de que nos encontráramos con mamá y papá, aun no entiendo que paso…

Tu hermana tan solo te miro como si estuviese meditando la información que le habías compartido, te miraba seria pero con un toque de comprensión. Recogiste una papita del empaque y la comiste para después volver a hablar.

Tu: no he sabido nada de él pero ahora me van diciendo que tengo un prometido llamado Jackson del cual no tengo el mas misero recuerdo ni sentimiento ¿tu sabes porque me iba a casar con él?

Ana se veía bastante pérdida pensando, pero después de que le hicieras esa última pregunta reacciono, te miro y suspiro.

Ana: por la misma razón por la cual nuestras hermanas se casaron con nuestro cuñados “es un buen candidato millonario” ademas son hijos de manos derechas de papá, para ellos es mejor que sus hijos se casen, unen mas lazos en negocios –rolo los ojos- mira (tu nombre) te voy a ser sincera, eres completamente lo opuesto a lo que eras
Tu: ¿lo soy? ¿Cómo era antes? –confundida.
Ana: ¿sinceramente? –Te miro y tu asentiste- eras una pesadilla –rió- por favor ni siquiera habrías accedido a estar aquí conmigo, ni a comer una sola y misera papa. Eras intocable, no dejabas que nadie te levantara la voz, pero estabas completamente chiflada, hacia lo que quería cuando querías, nadie te podía llevar la contra, ni siquiera papá o mamá aunque para ellos no era tanto problema tan solo te daban otra tarjeta de crédito nueva y les sonreías. Para ellos siempre fue importante vernos felices, pero creo que su “felicidad” plástica llego muy lejos, no son malos, solo son demasiado ricos y su mundo es algo qe nunca podremos entender.
Tu: ¿tan mala era?
Ana: hermanita ‘mala’ te quedaba corto. Enserio.

Luego de eso, recogimos todas las cosas que habían sobrado, como Ana estaba cansada prometimos seguir hablando otro día, mientras caminaba a mi recamara, los pasillos eran lo suficientemente largos para dejarme reflexionar y pensar. Al entrar a mi habitación me di un baño y después prendí la televisión mientras secaba mi cabello, tome mi celular y comencé a probar claves para ver si podía conseguir la correcta, pero al final de no conseguir nada, lo bote en algún punto perdido del inmenso colchón y me recosté a intentar dormir, tanto era mi cansancio que caí rendida.

Había pasado la peor semana de mi vida, seguí sin saber de Tom. Ni una sola señal, ni siquiera de humo. Estuve siendo acosada por mi familia y su estúpida idea de boda, el tal Jackson estuvo viniendo a mi casa todos los días y mi madre no dejaba de hacer cosas o crear situaciones para que él y yo estuviésemos solos. Sentía como la sangre me hervía cada vez que él me miraba, era in-so-por-ta-ble. No lo quería cerca mio, era un chico engreído, podrido en dinero, cierto. Pero su cerebro tenía el mismo estado. No era un mal chico, si no que no era el chico que yo quería para mi vida. Eso me hacia pensar en la “yo”de antes ¿Qué me había gustado de él? ¿Por qué acepte tremenda decisión con alguien así?

Hacia días había molestado a mi madre para que mandara por mis diarios, también había mandado mi lap y celular con personas especializada en desbloquearlos y esperaba por los resultados. Ana había estado yendo de un lado a otro debido a beneficencias y campañas de protección de animales, había ido a uno que otra reunión con ella con tal de poder librarme de mi madre y Jackson, pero hoy no era uno de esos días de suerte.

Y aquí estoy yo, en el jardín de la casa con mi madre y Jackson de nuevo bebiendo té. Si es que en pocos minutos no lo vomitaba de lo cursi que me parecía todo esto.

Esther: oh sí Francia es un lugar perfecto para la luna de miel…aunque quizás es muy repetitivo
Jackson: pienso lo mismo quizás algo mas a nuestra altura ¿Venecia? Mi familia tiene una mansión en uno de los lugares mas exclusivos, (tu nombre) y yo estaremos bastantes cómodos y tranquilos

De tan solo pensar en esa situación con él te daban nauseas.

Esther: ¡oh! Sí perfecto! Perfecto! estarán encantados, ademas podrán vivir su luna de miel sin molestias, todas mis hijas se han casado puras y castas, no puedo hablar por 
Ana puesto que su vida de locuras me tiene inquieta…

Mire a mi madre hablar con poco cariño hacia mi hermana, mire sus manos acomodando papeles llenos de pedidos para la boda y boletines de tiendas quienes vendían lo necesario que ella quería. Hablaba con desdén de Ana, siendo que era su hija y ni hablar del tema que estaban tocando. ¿Castas y puras? Lo sentía por mamá pero en ese tema estaba muy perdida, yo hacia mucho que había dejado de ser virgen y realmente no me arrepentía de nada, el pensar en aquellas noches y tiempos junto a Tom haciéndome suya me daba la fuerza para soportar toda esta bobería.

Jackson: lo se, (tu nombre) y yo nunca hemos ido mas allá de nuestra relación, siempre dijimos que seria especial

El te miro sonriendo con ternura mientras intentaba tomar tu mano que estaba sobre tu pierna, con delicadeza y despiste quitaste tu mano para que no te tocara y sonreíste de una manera sarcástica, de alguna manera querías perderte en el inmenso paisaje del jardín y por fin poder olvidar la extraña platica que llevaban.

Tu: si me disculpan, debo tomar algo de aire…
Esther: sí hija, ve –tranquila.

Camine con tranquilidad alejándome de esa atmósfera asfixiante. Mire el cielo mientras en mi cabeza me acuchillaba con los miles de pensamientos nada positivos de mi vida. Mire el muro de la propiedad y podía sentir como me encerraban, como me alejaban del mundo convirtiéndome en un objeto mas.

-disculpe señorita (tu nombre)
Tu: ¿Qué sucede? –te giraste.
-ha llegado un paquete para usted
Tu: gracias, en un momento voy
-por supuesto

Luego de que una de las mujeres de servidumbre me diera el aviso, camine hacia el recibidor donde estaba una caja que había esperado hacia mucho, subí con ella a mi habitación y al abrirla me encontré con mi celular y laptop con claves escritas en una hoja. Por fin podrá conocerme un poco más. Sin pensarlo dos veces encendí mi lap en ella encontré imágenes de revistas de moda, como grandes textos de información sobre telas y costos de lugares, ademas de dinero en inversión de diseños, ahora veía que lo de la moda y el diseño ya era algo mio. En realidad no tenia la gran cosa, mas que fotos de fiestas, yates privados y yo en ellos en medio de mares diferentes, yo con chicas que parecían ser amistades, chicos, familiares, fiestas, etc. Tanta bobería me hizo perder la curiosidad. Al final mi computadora portartil no me dijo nada nuevo, tan solo que mi vida realmente era aburrida y vacía, desbloquee mi celular y ahí estaba mi foto de nuevo, yo seguía aventando un beso a la cámara, role lo ojos y accedí a las aplicaciones, fotos, fotos, fotos, mensajes con platicas con poco interés hacia mi investigación. Pude ver que mantenía bastante plática acaramelada con Jackson, por esa razón él siempre parecía estar tan apegado a mi. Lo sentía por él pero yo ya no quería eso.

Bote mi celular contra las inmensas almohadas y cojines que tenia mi cama. Me recosté mirando el “cielo” de mi techo y de nuevo me martirice pensando en Tom, en la boda, Jackson, mi madre, mi vida, la envidia que tenia de Ana, mis amigos de Alemania, mi futuro. Realmente todo me hacia sentir estremecer ¿pero que podía hacer? ¿Ir en contra de mamá? ¿Buscar a Tom? Pero él era el que se había ido, quizás ya no quería verme, quizás nunca me quiso, quizás solo me utilizo. No, me negaba  creer eso, debía haber alguna explicación, debía.

Pasaron otros 3 días donde solo estuve encerrada en mi jaula de oro, cada día sentía como mi luz de esperanza y felicidad se iba apagando. No podía creer lo mal que estaba terminando, era una marioneta yendo de un lado a otro, haciendo lo que los demás querían sin decir ni oponerme con una sola palabra.

Un día mientras leía uno de mis tantos libros frente a mi balcón admirando los inmensos jardines de la mansión la puerta de la recamara fue abierta de improviso con un gran golpe. Asustada me gire a ver quien era, Anabel, mi hermana, entro con un aura llena de seriedad y furia. Me busco con la mirada y cuando me encontró fue que se dirigió con paso decidido hacia mí.

Anda: ¿es enserio?
Tu: ¿Qué?...-confundida.
Ana: ¿esto es lo que harás? ¿Encerrarte en tu habitación todos los días de tu vida? ¿Ni siquiera intentaras luchar?
Tu: escucha  Ana, no soy tan fuerte como tu, ademas no quiero perder a la familia, son todo lo que tengo. No quiero decepcionarlos.
Na: ¿tu crees que diciendo lo que piensas los decepcionaras? –sorprendida.
Tu: sí…-bajaste la mirada.
Ana: escucha hermanita

Ella se acerco hacia ti, mirándote de manera diferente, con mayor calma y comprensión. Su tono de voz era suave y realmente gratificante.

Ana: no importa lo que decidas, no importa lo que hagas, seguirás siendo tú, seguirás siendo nuestra familia. Toma las decisiones porque sabes que es lo correcto para ti, para tu felicidad (tu nombre), no puedes estar complaciendo solo a los demás cuando tu felicidad es lo que esta en juego. No es justo para ti, nunca serás feliz, no importa lo que el mundo piense, es tu decisión y todos deben respetarla, si te quieres casar, bien, espero seas feliz, pero date cuenta que las decisiones que tomes solamente te afectaran a ti, date cuenta que si escoges por los demás tu vida será un completo infierno…

Ella te miro desde lo bajo porque estaba sentada de cuclillas frente a ti, tu solo mirabas tus manos sobre el libro en tus piernas, apretando tus labios a sabiendas de que lo que sentías pensabas y hacías no eran lo mismo. Sabias que lo que estaba pasando en tu vida no era lo que querías, sabias que te estabas muriendo por dentro pero nadie se había detenido a hacerte ver tu error, hasta ahora.

Tu: yo…yo no quiero esto Ana

Al instante de verla tus lagrimas comenzaron a caer, como si hubiesen estado esperando en tus ojos ese momento, el momento perfecto para caer en grandes cantidades de tus ojos, parecía que las habías acumulado con el tiempo ya ahora no podías detenerlas.

Tu: yo…yo quiero ver a Tom, quiero tenerlo conmigo, quiero que me diga que me ama, quiero decirle que lo amo…no quiero casarme con Jackson, quiero irme a casa, a mi verdadero hogar. Pero todo parece que me da la espalda, yo solo quiero ser feliz pero el mundo no quiero la felicidad que yo deseo, el mundo me dice que todo es mejor sin él, ¡pero yo lo quiero!

Caí de rodillas con mi hermana, la abrace con fuerza mientras lloraba con desesperación. Anabel me cobijo en su regazo mientras acariciaba mi cabello susurrándome que todo iba a estar bien, pero yo temblaba de miedo, quería a Tom conmigo, no quería verlo con nadie más. En esos momentos fui tan egoísta, pero me aterraba que si no lo era, él podría irse y nunca volver. Me había acostumbrado tanto a su compañía que no podía dejar ir su amor, me aterraba quedarme sola en esta jaula de oro.

Ana: tranquila- susurro- si de algo sirve todo este dinero que nos dan, es para contratar a los mejores detectives ¿ok? Buscaremos a ese Tom y lo traeremos frente a ti de nuevo ¿ok? Así podrás hablar con él ¿te parece?

Al instante me levante sollozando un poco, la mire mientras retiraba las lágrimas de mis mejillas, sonreí con esperanza y asentí como una niña pequeña. Mi hermana me dio otro abrazo y ambas nos levantamos del suelo, caminamos con nuestros tacones sonando levemente en el piso de madera, tomamos nuestras bolsas de mano y salimos de la mansión en busca de respuestas.

¡Por fin! ¡Por fin lo sabría! Encontraría a Tom a donde quiera que se haya ido, hablaría con él y resolveríamos las cosas, las dudas y errores. Estaba segura que todo esto había sido un error y que pronto regresaríamos a lo de antes.

Espere dos días con tremenda impaciencia, mi madre hablaba conmigo pero yo en realidad no la entendía, no me percataba de nada de lo que me mostraba y ni siquiera me importaba desplazar las citas con la modista de mi vestido. Solo necesitaba la llamada de mi hermana diciéndome que el investigador que habíamos contratado tenia respuestas. Una mañana mientras desayunaba con Jackson y mis padres, recibí un mensaje de Ana diciendo que nos veríamos en la salida de la casa. Apresurada me despedí de todos y salí de ahí ignorando el llamado de mi madre. Corrí a mi recamara y me cambie de ropa, me coloque un vestido de tubo pegado a mi cuerpo y a mis curvas, el cual tenia de estampado flores de colores estilo vintage, encima de este un collar de oro de picos rockeros, una gabardina dorada con listón dorado en la cintura, tacones estilo peep toes con escamas doradas y plataforma interna. Aloque un poco las curvas de mi cabello y un maquillaje coqueto. Rápidamente corrí hacia el primer piso y ahí estaba mi hermana en su convertible esperándome. Subí con rapidez y ella arranco.
En el camino me platico lo que el investigador le había dicho. Este, le había conseguido una dirección de unos apartamentos que se encontraban cerca del centro de la ciudad, era ahí donde estaba viviendo Tom. Mi corazón revoloteo en mi pecho lleno de alegría por ver a Tom de nuevo. Lo había extrañado tanto que no sabia si podría contener mi alegría de verlo de nuevo.

Luego de conducir por una hora por fin llegamos a nuestro destino. Mire el lugar y realmente era bonito, residencial y tranquilo. Mire a mi hermana y ella solo sonrió.

Ana: aquí te espero

Asentí con timidez y abrí el coche, mire a mí alrededor y después tome valor para seguir. La entrada del edificio era normal, mire un “menú” donde se mostraban los departamentos y el nombre del residente. El de Tom estaba en el 4 piso. Subí las escaleras con calma intentando pensar la forma en que reaccionaria y lo que diría. Cuando me di cuenta ya estaba frente a su puerta. Mis piernas temblaban y mis manos sudaban un poquito. Mordí mi labio y toque dos veces. Detrás de la puerta pude escuchar el chillido de un animalito

Tu: { ¡Buñuelo!}

Al instante mi corazón se apretujo al saber que ellos estaban aquí, escuche la voz de alguien y después como la puerta fue abierta. Mi mirada estaba en el suelo pero la fui elevando lentamente, recorrí su cuerpo hasta toparme con su mirada.

Sus ojos color avellana estaban frente a mi, se veía tan fantástico como siempre, su cuerpo tan perfecto, su pecho que subía y bajaba por su respiración, llevaba su cabello atado en una media cola, no llevaba sus trenzas de siempre pero se veía tan guapo. Su mirada paso de tranquila a sorprendida en cuanto me reconoció. Sonreí de la manera mas estúpida pero la más feliz, al instante salte contra su cuerpo proporcionándole el mejor de mis abrazos. Grite feliz y encantada de verlo de nuevo

Tu: ¡Toom!

Lo abrace con fuerza sin importarme el que lo hiciera dar dos pasos hacia atrás, él estaba realmente sorprendido pero yo solo quería sentir su cuerpo contra el mio. Inhale su aroma y sonreí, bese su mejilla una y otra vez. Sentí sus manos tomándome de la cintura y abrazándome con la misma fuerza que yo ponía en mis brazos.

Tu: oh Tom…-suspire..- te extrañe tanto…
Tom: pri-princesa…-susurro.
Tu: oh dios…que bueno es verte de nuevo…

Duramos abrazados por largos minutos, respirando el aroma del uno y del otro. No podía resistir mi sonrisa de saber que por fin estaba entre sus brazos. Después con gran pesadez nos separamos para mirarnos, sonreímos como dos bobos enamorados, baje mi tímida mirada y después intente mirarlo de nuevo. Sus mejillas estaban sonrojadas y eso me derretía aun mas, por fin tome valor y decidí hablar, era momento de dejar las cosas claras para nuestras vidas, por fin hablaríamos de todo.


Guns!, guns!