Agentes especiales ;)

25 de noviembre de 2013

Misión no. 57 Muñeca de porcelana

La voz de aquella mujer me resulto dulce y suave, quizás familiar pero no lo suficiente para hacerme recordar. Ella avanzo con cautela hacia mí como si yo fuese un animal siendo acorralado. Mas sin embargo no me moví de mi lugar, tan solo me tome de la cama de Tom mientras la miraba.

Tu: ¿Quién…quien es usted? –tímida.
-me llamo Esther soy…soy tu madre –sonrió de manera tranquila- quizás no me recuerdes pero…pero yo sí a ti, eres mi bebé

Sus ojos se cristalizaron rápidamente, tal parecía que aquella mujer que se hacia llamar tu madre, sufría. Coloco sus manos en su pecho con delicadeza mientras te miraba, parecía que quera abrazarte y sostenerte a su lado para nunca dejarte ir, como toda madre lo haría cuando teme por sus hijos pero ella sabia que tu estabas asustada y quizás no querrías su regazo para ser cuidada.

Tu: Esther...-susurraste pensando- ¿Esther que?
Esther: Esther Merino Perelló y tu padre…él es August Faulkes Plunkett

Ella entusiasmada te dijo todos sus nombres esperanzada de que los recordaras más, pero por más que los repetías realmente no había nada dentro de tu cabeza sobre ellos. 
Los miraste con miedo y tristeza para luego solo negarle con la cabeza y mirarlos algo atormentada por su desanimo.

Tu: yo…entonces…me llamo ¿(tu nombre) Merino Faulkes? 
August, tu padre asintió con tranquilidad sonriendo.
Esther: …Almedrina…-susurro-
Tu: ¿disculpe?
Esther: eres (tu nombre) Almedrina Merino Faulkes, sexta y ultima de seis hijas…mí bebé

Ella de nuevo parecía recordar con cariño todo tu pasado, oh como deseabas poder ver sus pensamientos y entender todo de una vez para todas.

Tu: ¿tengo hermanas?
August: Mei, Anabel, Kassandra, Alexia, Constansa

Lo miraste algo sorprendida escuchando los nombres de tus hermanas mayores, el sonrió con tranquilidad. Pudiste escuchar los sollozos de alguien y miraste a Esther, ella lloraba sentiste algo de remordimiento porque sabias que lo hacia por ti, no querías que ella estuviera triste, ni que siguiera así puesto que si realmente era tu madre no querias causarle dolor.

Tu: no…no llore…

Te acercaste a ella tomándola con delicadeza de sus hombros, ella te miro completamente sorprendida, las lagrimas caían por sus rosadas mejillas, pero realmente querías ayudarla. Ambas cayeron al piso sentándose, ella lloro aun mas cuando sintió que la abrazabas. Era realmente extraño y confuso hacerlo pero el abrazarla te reconfortaba de alguna manera, quizás no la recordaras pero el amor de madre te hacia querer reconfortarte en su abrazo, como cuando tienes miedo y en lo única persona que piensas para que te cuide es tu madre.

Todos miraron la escena de ambas mujeres sollozando juntas. Quizás en esos momentos no podías entender todo, pero si realmente eran tus padres, tu familia, querías estar con ellos y poder sentir lo que era tener a tu familia de nuevo.


Capitulo 57


Luego de que mi madre y yo nos hubiésemos recuperado de ese momento de sentimentalismo, comenzamos a hablar un poco de las cosas que yo no recordaba. Realmente estaba alegre de conocer mi pasado, mis gustos, mis bandas favoritas, etc. Quizás aun no recordaba nada pero pronto todo esto me ayudaría. Mi padre nos invito a comer, Tom no podía salir del hospital aun y David opto por no ir. Entonces solo seriamos nosotros tres. Me cubrí con una chaqueta que tenia en el lugar, mientras me la colocaba mis padres salieron de la habitación para hablar con David, me gire hacia Tom que en todo el rato había estado en silencio.

Tu: ¿no te parece genial? Por fin conocimos a mis padres –sonreíste feliz. Estoy segura que de ahora en adelante todo ira mejor ¿no lo crees así?
Tom: sí, todo ira mejor

Él sonrió feliz al verte tan emocionada por todas estas nuevas noticias. Escuchaste a tu madre hablarte desde el pasillo, te agachaste al rostro de Tom y lo besaste exquisitamente en los labios, sonreíste cerca de su rostro y le prometiste que volverías. Él asintió sonriendo pero cuando te vio salir fue que su rostro se torno serio, tanto como si estuviese fingiendo alegría que no sentía.

Unos segundos después miro hacia la ventana de la habitación, escucho pasos de alguien entrar y sabia bien quien era.

David: era lo que tenia que suceder…
Tom: lo se…-no lo miro.
David: ella estará bien, después de todo son su familia…
Tom: entiendo bien…

David tomo asiento en un sillón cercano y se estiro poniéndose cómodo mientras miraba el techo.

David: su padre es un hombre importante ¿lo sabias? Tiene millones en bancos y esta rodeado de las personas más importantes del mundo…alguna día ella recordara ese mundo y sabrá a donde pertenece. No te preocupes la olvidaras…
Tom: sí…

Sin embargo las verdaderas palabras de Tom se amontonaban en un nudo en su garganta, él realmente quería ir en contra de todo y decir lo que en verdad sentía pero ¿para que? ¿Qué tenia él que ofrecerte? Todo estaría mejor así

Ese día mi padre nos había llevado a un restaurante muy elegante y bonito, me había dicho que podía pedir lo que quisiera aun incluido doble postre si lo resistía. Mi madre había reído y me había hablado de mis hermanas, de cómo eran físicamente y que 4 de ellas ya se encontraban casadas con hombres importantes que eran hijos de conocidos importantes de mi papá. Me habían dicho que Anabel se encontraba de viaje en Perú puesto que ella siempre se la pasaba viajando en investigaciones, puesto que era una persona aventurera pero que después de que le dijeran de mi aparición volvería en el primer vuelo hasta acá a Alemania. Nosotros vivíamos en España donde mi madre había nacido, mi padre era de Irlanda y por eso yo tenia cabello rojizo, aunque tenia la piel bronceada de mi madre. Ellos realmente eran buenos conmigo, me consentían en todo. Eso me hacia preguntarme si había sido así todo el tiempo en mi pasado. Nunca tuve oportunidad de contarles de mi sentimientos hacia Tom pero esperaba poder decirles pronto, cuando él saliera del hospital. Sin embargo al terminar el dia me pidieron que fuese con ellos a su casa o bueno nuestra casa, accedí puesto que Tom estaría bien un rato sin mí, David lo cuidaría y así le daría un poco de espacio.

Esa noche me había dado otro baño luego de un largo día y ocupe algo de ropa que mi madre me había comprado anteriormente.

Mi habitación era realmente grande y bonita, había joyeros con muchos accesorios en ellos, tv de plasma, un acuario y una laptop color naranja marca Apple, tenía varias decoraciones con swarovskis incrustados, se veía bastante cara y femenina. Tenía contraseña así que no pude abrirla pero suponía que era mía.

De pronto escuche que la puerta de mi habitación se abrió, era mi madre Esther, quien me traía un vaso de leche tibia. Sonreí con ella, nos sentamos en la cama a hablar. Era reconfortante poder tener una charla con mi madre, ella era divertida, sonreía mucho, me recordaba un poco a mí, mi padre era algo mas serio y reservado pero cuando me miraba siempre lo hacia de forma tierna y cariñosa.
Luego de hablar por horas con mi madre, fue hora de dormir, me recosté bajo las colchas suaves y livianas como nubes y mi madre me dio un abrazo para después salir de mi habitación. Mire hacia una gran ventana por donde entraba la brisa del gran jardín que tenia la mansión, me sentía algo solitaria en la habitación, de alguna manera extrañaba mucho a Tom y su compañía, pero sabia que pronto estaríamos juntos y nada ni nadie nos separaría nunca mas.

A la mañana siguiente baje luego de  haberme dado un baño y haberme vestido con unos jeans ajustados con una blusa de tirantes anchos y holgada color melón con decoraciones metálicas en el hombro, llevaba varios brazaletes y mis zapatos eran estilo botines europeos negros y altos. Mi cabello estaba suelto y me había maquillado un poco.
Camine por los largos pasillos, escaleras y demás pasillos en el primer piso. Llegue a donde parecía ser el inmenso comedor, era elegante y lleno de luz natural, mis padres se encontraban sentados en el.

Tu: buenos días -sonreíste-
Esther: hija, buenos días –sonrió.
August: buenos días pequeña

Mire a mi padre y fue que recordé que así me llamaba Tom, me sentí emocionada de poder decirles que había encontrado al hombre de mi vida, mis padres me habían hecho sentir que podía contarles todo sin miedo y eso es lo que haría.

Tu: yo quiero ir al hospital ¿podemos?
Esther: ¿al hospital? ¿Por qué? –bebió de su pequeña taza con delicadeza.
Tu: quiero ir a ver a Tom
Esther: ¿Tom?
August: ¿el policía que cuido de ti y te salvo?
Tu: sí él -sonreíste.
Esther: ya veo…

Por un momento te pareció que tu madre se veía algo disgustada, tu  padre la miro con seriedad pero luego hablo.

August: por supuesto que iremos, después de todo él salvo a nuestra bebé y es obvio que su valentía será recompensada
Tu: ¿enserio? –emocionada-
August. Claro que sí cariño –sonrió.

Luego de haber desayunado, mi padre pidió que un auto estuviese listo, una de las señoras de la servidumbre vino y recogió todo por nosotros. Fue algo extraño que alguien mas lo hiciera siendo que eso era lo que me gustaba hacer a mi.

Esther: ¿sucede algo hija?
Tu: no…es solo que, antes yo solía hacer esto.
Esther: ¿Qué?
Tu: cocinar y recogía mi plato ademas los lavaba –sonreíste contenta.
Esther: ¿enserio?

Ella parecía algo aterrada de la idea, te confundiste un poco pero pues quizás tu madre estaba acostumbrada a que la atendieran en todo. En fin, salieron de la mansión, al llegar al hospital llevabas contigo un regalo que le habías comprado a Tom. Mientras esperaban en el elevador tu padre recibió una llamada, como ibas muy ocupada con tu alegría por ver a Tom no le tomaste importancia.

Cuando las puertas se abrieron caminaste delante de tus padres contenta de llegar a la habitación de Tom, tocaste y después abriste la puerta.
Entraste con tremenda felicidad que ni tu misma podías controlarla.

Tu: ¡Tom! –gritaste feliz.

Al instante él te miro, al principio se veía algo decaído y pálido pero en cuanto te miro tan feliz aquel brillo regreso a su mirada.

Tom: hola…

Corriste a su lado y lo abrazaste con fuerza.

Tu: ¿Cómo estas? ¿Te cuidaron bien? ¿Te sientes mejor?
Tom: sí –sonrió- estoy bien, no te preocupes.

Te sentaste en la orilla de su cama mirándolo, ambos estaban muy ocupados en verse de nuevo que olvidaron que David y tus papás también estaban ahí.

Tu: mira, mira te trajimos esto. Mi papá quiere agradecerte por haberme cuidado todo este tiempo –sonreíste de una manera inocente.

Ambos se veían tranquilos platicando juntos, Tom tenia el regalo en su regazo mientras tu columpiabas tus piernas como si fueses una niña pequeña.

David: bueno –hablo repentinamente con tranquilidad- señora Esther y señor August ¿podemos hablar un momento afuera?

Todos miraron a David incluidos tú y Tom, te encontrabas algo confundida sobre el tema del que fuesen hablar pero agradecías que los dejaran un rato a solas. Esperaste a que ellos salieran y luego miraste a Tom de nuevo, que se encontraba perdido en los colores del envoltorio del regalo.

Tu: ¿te pasa algo?...

Mire  a Tom con rostro de confusión, realmente se veía diferente, no lo sentía como si fuese el de siempre.

Tom: no…es solo…que la comida del hospital es horrible y no se compara a la tuya –sonrió.
Tu: eso es obvio, pero cuando salgas te prometo que te preparare todos tus platillos favoritos las veces que quieras.
Tom: te lo agradezco…

De alguna manera su sonrisa no me llenaba, no me hacia sentir satisfecha con mis palabras, como si el creyese que yo mentía o que no lo haría ¿Por qué?
Luego de hablar un largo rato con él, salí para encontrarme con mis padres, ellos sonreían de oreja a oreja pero aunque les preguntara la razón ellos no me decían nada. Tom me había dicho que le darían de alta pronto, al siguiente díaasí que le dije que iría al hospital para acompañarlo, él solo sonrió de nuevo y asintió.

Esa noche mamá me dijo que me tenían una sorpresa más, que tenia que esperar por ella, pase con algo de insomnio la noche por las ganas de saber que pasaría pero aun así tuve que aguantarme la felicidad.

A la mañana siguiente desperté con algo de sueño aun, me di un baño para despertar mejor, busque en mi armario y podría jurar que cada vez había mas ropa en el. De todos los conjuntos elegí algo que luciera elegante pero juvenil. No debía olvidar que esa tarde debía ir a ver a Tom. Baje a la sala de estar donde se encontraba mi madre viendo una revista de moda, me senté a su lado y ambas sonreímos.

Tu: mamá… ¿de casualidad yo tenia un celular o diario? ¿Algo que pueda ver para conocerme un poco…
Esther: pues...-pensó- los tenias, pero no están aquí, nosotros estábamos viviendo en Irlanda cuando sucedió tu secuestro. Habías querido viajar a América por tu cuenta, decías que necesitabas tiempo para ti, ademas necesitabas nueva ropa. Tu  padre había insistido por tu seguridad pero te habías negado y en realidad nunca te negamos nada. Así que te dejamos ir, luego de 1 mes nos preocupo el que no llamaras ni regresaras y fue cuando tu padre mando a investigar
Tu: ¿después de un mes? –Sorprendida- pero…pero eso fue mucha espera ¿no lo cree?
Esther: era costumbre tuya desaparecer por tanto tiempo, muchas veces tomabas el jet privado de tu padre y te ibas a alguna playa o a una montaña para esquiar o simplemente tomar el sol.

Y fue ahí cuando tu mente comenzó a confundirse y retorcerse una vez mas ¿realmente esas eran las cosas que tu hacías a menudo? ¿Cumplir simple caprichos y hacer cosas tan bobas por simples cosas? En fin, al final resulto que tu diario se encontraba en tu habitación principal de Irlanda de donde era nativo tu padre, así que debías esperar para cuando llegaran allá.

Luego de la platica con mi madre, le pedí un chófer para que me llevara al hospital, debía estar lista y bien arreglada puesto vería a mi querido Tom. Mi madre acepto con tranquilidad, me parecía raro ya que había estado muy al pendiente de mi este tiempo, como si no quisiese perderme de su vista ni un segundo aunque en esta ocasión acepto sin oponerse. En el camino mire mi celular de nuevo intentaba recordar la contraseña de la pantalla táctil, lo único que podía ver de fondo era una foto mía donde salía lanzando un beso, detrás se notaba una fiesta en algún antro de algún lugar del mundo. Puse mis ojos en blanco debido a lo tonta que debí haber sido anteriormente.

Al llegar al hospital le pedí al chófer que esperara en el auto ya que mi madre le había dicho que me acompañara a todos lados, por suerte después de pedir mas de cinco veces que por favor me dejase ir sola, él acepto.

Al llegar al piso donde la habitación de Tom solía estar, colgué mi saco en una mano y camine a su habitación. Cual fue mi sorpresa al abrir la puerta y darme cuenta que la cama estaba hecha y que en la habitación no se veía nadie.

Tu: ¿Tom?...

Caminaste hacia el baño para ver si de casualidad estaba ahí cambiándose, pero nada. Confundida saliste al pasillo y en eso iba pasando una enfermera.

Tu: disculpe ¿el paciente de esta habitación? ¿Lo cambiaron a otra o sabe donde se encuentra?

Ella miro unos papeles que estaban en una carpeta y comenzó a leerlo.

Enfermera: ah sí el agente Tom Kaulitz…
Tu: sí ¿en que habitación lo tienen? Esta solía ser suya…-preocupada..
Enfermera: oh no, él ya fue dado de alta.
Tu: ¿Cómo? Pero se suponía que seria hasta esta hora…
Enfermera: su salida esta marcada desde hace 3 horas atrás, creo haber visto que un hombre alto de pelo negro firmo por él para terminar el papeleo. Sí, ambos se fueron juntos haces bastante.
Tu: g-gracias…

Caminaste algo aturdida y confundida. ¿Qué había pasado? ¿Por qué Tom se había ido antes y sin avisarte? Mas importante aun ¿A dónde? Bajaste los últimos escalones algo perdida, mirabas tus torpes pasos hacia el auto, el chófer abrió la puerta del auto y agradeciste con poco animo, ya adentro podías sentir como tu corazón se rompía un poco ¿Por qué él te hacia esto? Te preguntabas ¿Qué estaba mal?

El chófer condujo a casa pero yo no preste atención, podía sentir una opresión en mi pecho, quería llorar, sentía como el alma y el corazón se me desgarraban lentamente ¿Por qué él había hecho eso?

Al llegar a casa no quise saber de nadie, subí directamente a mi habitación y me tire en mi cama a llorar. Luego de varios minutos agonizando como rociador de lagrimas te giraste en tu cama mirando hacia el techo, el cual no podías ver porque tu cama tenia un estilo bastante princesa y telas con pequeños brillos la cubrían como en una cúpula. Mirabas cuan grande era, como tenias muebles tallados en las mejores maderas con los mejores detalles en dorado y blanco, tenias una habitación, mejor dicho casa de cuento de hadas pero realmente eso era tan vacío si Tom no estaba ahí.

Tu:…Tom…vuelve…-susurraste.

Luego de unos minutos la puerta de tu habitación se abrió, miraste a la persona y era tu madre, la cual traía una caja grande decorada como un regalo especial.

Tu: ¿Qué pasa?...-preguntaste algo pérdida.
Esther: mira lo que tu padre y yo te conseguimos

Ella se sentó frente a ti y te dio la caja. La miraste y luego tomaste el regalo, sacudiste un poco intentando escuchar su contenido, luego miraste a tu madre quien sonreía entusiasmada. Suspiraste y luego procediste a abrir el regalo. Te sorprendiste de lo brillante y femenino que era aquella tela, al instante podías sentir como te enamoraba. La tomaste entre tus manos parándote para que así pudiera desdoblarse todo el largo del vestido. Sí, porque era un vestido que realmente querías llevar puesto todos los días de tu vida, era color dorado con escote en forma de corazón sin tirantes, con forma de corset en la cintura y debajo tela de pequeños brillos de hada lo adornaban. Realmente era hermoso.

Tu: Wo! Es…es impresionante….yo…yo no se que decir, gracias –sonreíste.

Miraste a tu madre quien se veía entusiasmada con verte el vestido puesto. Te dijo que te dieras un baño y que ella te ayudaría a lucirlo con un peinado y maquillaje perfectos. Emocionada corriste al baño y después de regreso te colocaste el vestido y al mirarte al espejo te sentiste como una verdadera princesa, te maquillaron y peinaron, colocaron calzado y terminaste espectacular. Ni siquiera te reconocías en el espejo.

Tu: ¿Qué le parece?
Esther: preciosa, grandiosa, la mas hermosa querida –entusiasmada. Vamos, vamos
Ella te tomo de la mano y tu confundida la miraste.
Tu: ¿A dónde?
Esther: ¿A dónde mas? A tu fiesta
Tu: ¿f-fiesta?

Ella sonrió y ambas bajaron al primer piso, llegaron a un salón de la casa que era especial para fiestas y reuniones con mucha gente. En el camino te encontraste con tu padre quien vestía un elegante traje, sonrió feliz de verte, lo abrazaste y sonreíste también.

August: te ves hermosa hija
Tu: gracias –sonrojada.
Esther: por supuesto es nuestra hija, de las mejores señoritas de alta sociedad

Dos grandes puertas de madera con tallados de dos leones intentando luchar entre sí se abrieron. Detrás había mucha luz, era tan cegadora que cerraste tus ojos un poco. Pero despues escuchaste la lluvia de aplausos, cuando por fin miraste bien del otro lado estaba repleto de gente vestida con ropas y joyas super elegantes. Todo era tan fino y lleno de dinero que te parecía que estabas en un mundo paralelo al tuyo, no podías reconocer  a nadie y por alguna razón no te sentías en tu mundo. Pero la sonrisa de tus orgullosos padres te decía que debías seguir adelante. Escuchaste varios gritos de mujeres y de pronto muchos brazos te jalonearon y abrazaron con fuerza. Cuando por fin pudiste ver a las mujeres que te tomaban con felicidad te diste cuenta que eran chicas que se parecían a tus padres y a ti, entonces eran tus hermanas mayores. Ellas se veían tan felices te repetían que te querían y que te habían extrañado.

Realmente quisiste llorar de lo feliz que estabas de verlas de nuevo. Tus padres te llevaban de un lado a otro presentando a mucha gente que después de  segundos ya no recordabas sus nombres. Le contaste a tu madre y ella te dijo que no  te preocuparas que muchos no era necesario o no valían ser recordados. Te pareció algo frío su comentario pero como las manos de más y más gente te saludaban perdiste cualquier pensamiento.

Estabas algo confundida y realmente tu cabeza daba vueltas, podías sentir las miradas sobre ti, flashes de cámaras, música, risas, voces, tanto en una sola noche.

Esther: ahora veras a la persona mas especial de todas…

Ella lo dijo con una sonrisa de oreja a oreja, rápidamente tu mente te trajo la perfecta sonrisa de Tom, tu corazón se acelero al simple pensamiento de verlo de nuevo.
Las luces se concentraban donde estaba tu padre y tu a su lado, habían subido a un lugar mas elevado que el de los demás, toda la gente sonreía con sus copas en mano incluidas tus hermanas que se notaban felices, te sentías como un bebé recién nacido que no sabe nada, ni que hacer ni decir. De pronto tu madre apareció de nuevo y seguía sonriendo.

Esther: ¿lista para verlo?
Tu: sí

Sonreí entusiasmada podía sentir mis manos temblar, por fin, por fin vería a Tom de nuevo, eso era lo único que podía pensar, en él.

Pero de nuevo mi corazón se agrieto un poquito más al ver que mi madre venia del brazo de un chico completamente desconocido para mí. Era delgado vestía un traje elegante, su cabellera rubia estaba acomodada de un lado, tenia ojos azules y realmente era lindo, pero mi corazón no se emociono siquiera un poco la verlo. En realidad sentí mas decepción que nada, todos aplaudieron y muchas chicas gritaron como si él fuese la gran sensación. Yo mire al público confundida y luego escuche la voz de mi madre llamándome de nuevo. Todo era tan raro. Todos se quedaron en silencio al mi madre comenzar a hablar.

Esther: (tu nombre) querida, él es Jackson –sonrió aun mas emocionada- ¡tu prometido!

Y esa fue la gota que rebasó mi vaso de cordura, mientras todos aplaudían yo sentía como la luces de mi escenario personal eran apagadas, podía verme en medio de un teatro inmenso completamente sola y la ultima luz que me iluminaba directamente a mi era apagada, dejándome en una completa obscuridad. Fue entonces que me convertí en una muñeca de porcelana.

Luces de cámaras fotografiando a mi “perfecta familia”  eran tomadas cada 3 segundos, todos aplaudían y reían mientras que yo solo era un objeto mas, no podía hablar, gritar, llorar, reír, nada. Yo solo quería volverme loca, por alguna razón nada me ayudaba a salir del profundo abismo a donde estaba cayendo.

¿P-prometido? ¿Qué? ¿Él? ¿Desde cuando? ¿Tom? ¿Por qué todos me hacían esto? Yo no quería a ningún Jackson por novio o esposo, yo quería  a Tom ¿Dónde estaba él? ¿Por qué me dejo sola? ¡¿Por que todos me estaban haciendo esto?!
Quise salir corriendo de ahí y negarme a este mundo, pero yo solo podía perderme en aquel mar de palabras vacías y risas sin diversión en ellas. Me convertí en algo no viviente, mi padre estaba a mi lado sonriendo y posando para las fotos, a mi otro lado estaba mi madre con mi “prometido” al cual no recordaba ni sentía algún amor, él sonreía y mi madre parecía feliz, pero yo solo podía parpadear lentamente, como si me resignase a esta vida ¿mi vida?


Fue entonces que descubrí que esta era yo, yo era una niña mimada millonaria, la cual lo tenia todo y a la vez no tenia nada que valiera la pena, tenia padres poderosos, hermanas casadas con hijos de hombre poderosos que conocían mi padre y a mi me aguardaba el mismo camino. Una vida plástica llena de rosa y brillos, diamantes ademas de una asquerosa falsedad, con codicia y ningún cariño sincero hacia alguien más. Yo no quería este mundo, yo no quería ser esto, solo un objeto mas, yo quería vivir, yo quería estar con Tom pero ¿Cómo hacerlo? Si el hombre a quien realmente amaba me había abandonado sin decir nada… ¿Quién me salvaría de esto?




Uf! se complico todo D:
En fin xD ¡hola chicas! Por fin nos leemos de nuevo
see fue mucho tiempo sin publicar, pero yo les dije
que no dejaría ninguna historia a medias, que podía tardarme
pero que las terminaría, y he aquí un nuevo capi
o mejor dicho de los últimos, esta fic esta casi por terminar
Espero les guste el capi de hoy, a quien quiera que este del otro lado
de la pantalla leyendo esto :D
Muchas gracias por su atención y compañía
Ya casi es navidad! C: otro año mas se nos va señoritas
No creo haber hecho la gran cosa xD pero a ver que es lo que nos espera 
en el futuro, bueno, me despido. Se cuidan mucho y nos vemos
en el siguiente capi.
Bye! <3

Guns!, guns!