Agentes especiales ;)

25 de noviembre de 2013

Misión no. 57 Muñeca de porcelana

La voz de aquella mujer me resulto dulce y suave, quizás familiar pero no lo suficiente para hacerme recordar. Ella avanzo con cautela hacia mí como si yo fuese un animal siendo acorralado. Mas sin embargo no me moví de mi lugar, tan solo me tome de la cama de Tom mientras la miraba.

Tu: ¿Quién…quien es usted? –tímida.
-me llamo Esther soy…soy tu madre –sonrió de manera tranquila- quizás no me recuerdes pero…pero yo sí a ti, eres mi bebé

Sus ojos se cristalizaron rápidamente, tal parecía que aquella mujer que se hacia llamar tu madre, sufría. Coloco sus manos en su pecho con delicadeza mientras te miraba, parecía que quera abrazarte y sostenerte a su lado para nunca dejarte ir, como toda madre lo haría cuando teme por sus hijos pero ella sabia que tu estabas asustada y quizás no querrías su regazo para ser cuidada.

Tu: Esther...-susurraste pensando- ¿Esther que?
Esther: Esther Merino Perelló y tu padre…él es August Faulkes Plunkett

Ella entusiasmada te dijo todos sus nombres esperanzada de que los recordaras más, pero por más que los repetías realmente no había nada dentro de tu cabeza sobre ellos. 
Los miraste con miedo y tristeza para luego solo negarle con la cabeza y mirarlos algo atormentada por su desanimo.

Tu: yo…entonces…me llamo ¿(tu nombre) Merino Faulkes? 
August, tu padre asintió con tranquilidad sonriendo.
Esther: …Almedrina…-susurro-
Tu: ¿disculpe?
Esther: eres (tu nombre) Almedrina Merino Faulkes, sexta y ultima de seis hijas…mí bebé

Ella de nuevo parecía recordar con cariño todo tu pasado, oh como deseabas poder ver sus pensamientos y entender todo de una vez para todas.

Tu: ¿tengo hermanas?
August: Mei, Anabel, Kassandra, Alexia, Constansa

Lo miraste algo sorprendida escuchando los nombres de tus hermanas mayores, el sonrió con tranquilidad. Pudiste escuchar los sollozos de alguien y miraste a Esther, ella lloraba sentiste algo de remordimiento porque sabias que lo hacia por ti, no querías que ella estuviera triste, ni que siguiera así puesto que si realmente era tu madre no querias causarle dolor.

Tu: no…no llore…

Te acercaste a ella tomándola con delicadeza de sus hombros, ella te miro completamente sorprendida, las lagrimas caían por sus rosadas mejillas, pero realmente querías ayudarla. Ambas cayeron al piso sentándose, ella lloro aun mas cuando sintió que la abrazabas. Era realmente extraño y confuso hacerlo pero el abrazarla te reconfortaba de alguna manera, quizás no la recordaras pero el amor de madre te hacia querer reconfortarte en su abrazo, como cuando tienes miedo y en lo única persona que piensas para que te cuide es tu madre.

Todos miraron la escena de ambas mujeres sollozando juntas. Quizás en esos momentos no podías entender todo, pero si realmente eran tus padres, tu familia, querías estar con ellos y poder sentir lo que era tener a tu familia de nuevo.


Capitulo 57


Luego de que mi madre y yo nos hubiésemos recuperado de ese momento de sentimentalismo, comenzamos a hablar un poco de las cosas que yo no recordaba. Realmente estaba alegre de conocer mi pasado, mis gustos, mis bandas favoritas, etc. Quizás aun no recordaba nada pero pronto todo esto me ayudaría. Mi padre nos invito a comer, Tom no podía salir del hospital aun y David opto por no ir. Entonces solo seriamos nosotros tres. Me cubrí con una chaqueta que tenia en el lugar, mientras me la colocaba mis padres salieron de la habitación para hablar con David, me gire hacia Tom que en todo el rato había estado en silencio.

Tu: ¿no te parece genial? Por fin conocimos a mis padres –sonreíste feliz. Estoy segura que de ahora en adelante todo ira mejor ¿no lo crees así?
Tom: sí, todo ira mejor

Él sonrió feliz al verte tan emocionada por todas estas nuevas noticias. Escuchaste a tu madre hablarte desde el pasillo, te agachaste al rostro de Tom y lo besaste exquisitamente en los labios, sonreíste cerca de su rostro y le prometiste que volverías. Él asintió sonriendo pero cuando te vio salir fue que su rostro se torno serio, tanto como si estuviese fingiendo alegría que no sentía.

Unos segundos después miro hacia la ventana de la habitación, escucho pasos de alguien entrar y sabia bien quien era.

David: era lo que tenia que suceder…
Tom: lo se…-no lo miro.
David: ella estará bien, después de todo son su familia…
Tom: entiendo bien…

David tomo asiento en un sillón cercano y se estiro poniéndose cómodo mientras miraba el techo.

David: su padre es un hombre importante ¿lo sabias? Tiene millones en bancos y esta rodeado de las personas más importantes del mundo…alguna día ella recordara ese mundo y sabrá a donde pertenece. No te preocupes la olvidaras…
Tom: sí…

Sin embargo las verdaderas palabras de Tom se amontonaban en un nudo en su garganta, él realmente quería ir en contra de todo y decir lo que en verdad sentía pero ¿para que? ¿Qué tenia él que ofrecerte? Todo estaría mejor así

Ese día mi padre nos había llevado a un restaurante muy elegante y bonito, me había dicho que podía pedir lo que quisiera aun incluido doble postre si lo resistía. Mi madre había reído y me había hablado de mis hermanas, de cómo eran físicamente y que 4 de ellas ya se encontraban casadas con hombres importantes que eran hijos de conocidos importantes de mi papá. Me habían dicho que Anabel se encontraba de viaje en Perú puesto que ella siempre se la pasaba viajando en investigaciones, puesto que era una persona aventurera pero que después de que le dijeran de mi aparición volvería en el primer vuelo hasta acá a Alemania. Nosotros vivíamos en España donde mi madre había nacido, mi padre era de Irlanda y por eso yo tenia cabello rojizo, aunque tenia la piel bronceada de mi madre. Ellos realmente eran buenos conmigo, me consentían en todo. Eso me hacia preguntarme si había sido así todo el tiempo en mi pasado. Nunca tuve oportunidad de contarles de mi sentimientos hacia Tom pero esperaba poder decirles pronto, cuando él saliera del hospital. Sin embargo al terminar el dia me pidieron que fuese con ellos a su casa o bueno nuestra casa, accedí puesto que Tom estaría bien un rato sin mí, David lo cuidaría y así le daría un poco de espacio.

Esa noche me había dado otro baño luego de un largo día y ocupe algo de ropa que mi madre me había comprado anteriormente.

Mi habitación era realmente grande y bonita, había joyeros con muchos accesorios en ellos, tv de plasma, un acuario y una laptop color naranja marca Apple, tenía varias decoraciones con swarovskis incrustados, se veía bastante cara y femenina. Tenía contraseña así que no pude abrirla pero suponía que era mía.

De pronto escuche que la puerta de mi habitación se abrió, era mi madre Esther, quien me traía un vaso de leche tibia. Sonreí con ella, nos sentamos en la cama a hablar. Era reconfortante poder tener una charla con mi madre, ella era divertida, sonreía mucho, me recordaba un poco a mí, mi padre era algo mas serio y reservado pero cuando me miraba siempre lo hacia de forma tierna y cariñosa.
Luego de hablar por horas con mi madre, fue hora de dormir, me recosté bajo las colchas suaves y livianas como nubes y mi madre me dio un abrazo para después salir de mi habitación. Mire hacia una gran ventana por donde entraba la brisa del gran jardín que tenia la mansión, me sentía algo solitaria en la habitación, de alguna manera extrañaba mucho a Tom y su compañía, pero sabia que pronto estaríamos juntos y nada ni nadie nos separaría nunca mas.

A la mañana siguiente baje luego de  haberme dado un baño y haberme vestido con unos jeans ajustados con una blusa de tirantes anchos y holgada color melón con decoraciones metálicas en el hombro, llevaba varios brazaletes y mis zapatos eran estilo botines europeos negros y altos. Mi cabello estaba suelto y me había maquillado un poco.
Camine por los largos pasillos, escaleras y demás pasillos en el primer piso. Llegue a donde parecía ser el inmenso comedor, era elegante y lleno de luz natural, mis padres se encontraban sentados en el.

Tu: buenos días -sonreíste-
Esther: hija, buenos días –sonrió.
August: buenos días pequeña

Mire a mi padre y fue que recordé que así me llamaba Tom, me sentí emocionada de poder decirles que había encontrado al hombre de mi vida, mis padres me habían hecho sentir que podía contarles todo sin miedo y eso es lo que haría.

Tu: yo quiero ir al hospital ¿podemos?
Esther: ¿al hospital? ¿Por qué? –bebió de su pequeña taza con delicadeza.
Tu: quiero ir a ver a Tom
Esther: ¿Tom?
August: ¿el policía que cuido de ti y te salvo?
Tu: sí él -sonreíste.
Esther: ya veo…

Por un momento te pareció que tu madre se veía algo disgustada, tu  padre la miro con seriedad pero luego hablo.

August: por supuesto que iremos, después de todo él salvo a nuestra bebé y es obvio que su valentía será recompensada
Tu: ¿enserio? –emocionada-
August. Claro que sí cariño –sonrió.

Luego de haber desayunado, mi padre pidió que un auto estuviese listo, una de las señoras de la servidumbre vino y recogió todo por nosotros. Fue algo extraño que alguien mas lo hiciera siendo que eso era lo que me gustaba hacer a mi.

Esther: ¿sucede algo hija?
Tu: no…es solo que, antes yo solía hacer esto.
Esther: ¿Qué?
Tu: cocinar y recogía mi plato ademas los lavaba –sonreíste contenta.
Esther: ¿enserio?

Ella parecía algo aterrada de la idea, te confundiste un poco pero pues quizás tu madre estaba acostumbrada a que la atendieran en todo. En fin, salieron de la mansión, al llegar al hospital llevabas contigo un regalo que le habías comprado a Tom. Mientras esperaban en el elevador tu padre recibió una llamada, como ibas muy ocupada con tu alegría por ver a Tom no le tomaste importancia.

Cuando las puertas se abrieron caminaste delante de tus padres contenta de llegar a la habitación de Tom, tocaste y después abriste la puerta.
Entraste con tremenda felicidad que ni tu misma podías controlarla.

Tu: ¡Tom! –gritaste feliz.

Al instante él te miro, al principio se veía algo decaído y pálido pero en cuanto te miro tan feliz aquel brillo regreso a su mirada.

Tom: hola…

Corriste a su lado y lo abrazaste con fuerza.

Tu: ¿Cómo estas? ¿Te cuidaron bien? ¿Te sientes mejor?
Tom: sí –sonrió- estoy bien, no te preocupes.

Te sentaste en la orilla de su cama mirándolo, ambos estaban muy ocupados en verse de nuevo que olvidaron que David y tus papás también estaban ahí.

Tu: mira, mira te trajimos esto. Mi papá quiere agradecerte por haberme cuidado todo este tiempo –sonreíste de una manera inocente.

Ambos se veían tranquilos platicando juntos, Tom tenia el regalo en su regazo mientras tu columpiabas tus piernas como si fueses una niña pequeña.

David: bueno –hablo repentinamente con tranquilidad- señora Esther y señor August ¿podemos hablar un momento afuera?

Todos miraron a David incluidos tú y Tom, te encontrabas algo confundida sobre el tema del que fuesen hablar pero agradecías que los dejaran un rato a solas. Esperaste a que ellos salieran y luego miraste a Tom de nuevo, que se encontraba perdido en los colores del envoltorio del regalo.

Tu: ¿te pasa algo?...

Mire  a Tom con rostro de confusión, realmente se veía diferente, no lo sentía como si fuese el de siempre.

Tom: no…es solo…que la comida del hospital es horrible y no se compara a la tuya –sonrió.
Tu: eso es obvio, pero cuando salgas te prometo que te preparare todos tus platillos favoritos las veces que quieras.
Tom: te lo agradezco…

De alguna manera su sonrisa no me llenaba, no me hacia sentir satisfecha con mis palabras, como si el creyese que yo mentía o que no lo haría ¿Por qué?
Luego de hablar un largo rato con él, salí para encontrarme con mis padres, ellos sonreían de oreja a oreja pero aunque les preguntara la razón ellos no me decían nada. Tom me había dicho que le darían de alta pronto, al siguiente díaasí que le dije que iría al hospital para acompañarlo, él solo sonrió de nuevo y asintió.

Esa noche mamá me dijo que me tenían una sorpresa más, que tenia que esperar por ella, pase con algo de insomnio la noche por las ganas de saber que pasaría pero aun así tuve que aguantarme la felicidad.

A la mañana siguiente desperté con algo de sueño aun, me di un baño para despertar mejor, busque en mi armario y podría jurar que cada vez había mas ropa en el. De todos los conjuntos elegí algo que luciera elegante pero juvenil. No debía olvidar que esa tarde debía ir a ver a Tom. Baje a la sala de estar donde se encontraba mi madre viendo una revista de moda, me senté a su lado y ambas sonreímos.

Tu: mamá… ¿de casualidad yo tenia un celular o diario? ¿Algo que pueda ver para conocerme un poco…
Esther: pues...-pensó- los tenias, pero no están aquí, nosotros estábamos viviendo en Irlanda cuando sucedió tu secuestro. Habías querido viajar a América por tu cuenta, decías que necesitabas tiempo para ti, ademas necesitabas nueva ropa. Tu  padre había insistido por tu seguridad pero te habías negado y en realidad nunca te negamos nada. Así que te dejamos ir, luego de 1 mes nos preocupo el que no llamaras ni regresaras y fue cuando tu padre mando a investigar
Tu: ¿después de un mes? –Sorprendida- pero…pero eso fue mucha espera ¿no lo cree?
Esther: era costumbre tuya desaparecer por tanto tiempo, muchas veces tomabas el jet privado de tu padre y te ibas a alguna playa o a una montaña para esquiar o simplemente tomar el sol.

Y fue ahí cuando tu mente comenzó a confundirse y retorcerse una vez mas ¿realmente esas eran las cosas que tu hacías a menudo? ¿Cumplir simple caprichos y hacer cosas tan bobas por simples cosas? En fin, al final resulto que tu diario se encontraba en tu habitación principal de Irlanda de donde era nativo tu padre, así que debías esperar para cuando llegaran allá.

Luego de la platica con mi madre, le pedí un chófer para que me llevara al hospital, debía estar lista y bien arreglada puesto vería a mi querido Tom. Mi madre acepto con tranquilidad, me parecía raro ya que había estado muy al pendiente de mi este tiempo, como si no quisiese perderme de su vista ni un segundo aunque en esta ocasión acepto sin oponerse. En el camino mire mi celular de nuevo intentaba recordar la contraseña de la pantalla táctil, lo único que podía ver de fondo era una foto mía donde salía lanzando un beso, detrás se notaba una fiesta en algún antro de algún lugar del mundo. Puse mis ojos en blanco debido a lo tonta que debí haber sido anteriormente.

Al llegar al hospital le pedí al chófer que esperara en el auto ya que mi madre le había dicho que me acompañara a todos lados, por suerte después de pedir mas de cinco veces que por favor me dejase ir sola, él acepto.

Al llegar al piso donde la habitación de Tom solía estar, colgué mi saco en una mano y camine a su habitación. Cual fue mi sorpresa al abrir la puerta y darme cuenta que la cama estaba hecha y que en la habitación no se veía nadie.

Tu: ¿Tom?...

Caminaste hacia el baño para ver si de casualidad estaba ahí cambiándose, pero nada. Confundida saliste al pasillo y en eso iba pasando una enfermera.

Tu: disculpe ¿el paciente de esta habitación? ¿Lo cambiaron a otra o sabe donde se encuentra?

Ella miro unos papeles que estaban en una carpeta y comenzó a leerlo.

Enfermera: ah sí el agente Tom Kaulitz…
Tu: sí ¿en que habitación lo tienen? Esta solía ser suya…-preocupada..
Enfermera: oh no, él ya fue dado de alta.
Tu: ¿Cómo? Pero se suponía que seria hasta esta hora…
Enfermera: su salida esta marcada desde hace 3 horas atrás, creo haber visto que un hombre alto de pelo negro firmo por él para terminar el papeleo. Sí, ambos se fueron juntos haces bastante.
Tu: g-gracias…

Caminaste algo aturdida y confundida. ¿Qué había pasado? ¿Por qué Tom se había ido antes y sin avisarte? Mas importante aun ¿A dónde? Bajaste los últimos escalones algo perdida, mirabas tus torpes pasos hacia el auto, el chófer abrió la puerta del auto y agradeciste con poco animo, ya adentro podías sentir como tu corazón se rompía un poco ¿Por qué él te hacia esto? Te preguntabas ¿Qué estaba mal?

El chófer condujo a casa pero yo no preste atención, podía sentir una opresión en mi pecho, quería llorar, sentía como el alma y el corazón se me desgarraban lentamente ¿Por qué él había hecho eso?

Al llegar a casa no quise saber de nadie, subí directamente a mi habitación y me tire en mi cama a llorar. Luego de varios minutos agonizando como rociador de lagrimas te giraste en tu cama mirando hacia el techo, el cual no podías ver porque tu cama tenia un estilo bastante princesa y telas con pequeños brillos la cubrían como en una cúpula. Mirabas cuan grande era, como tenias muebles tallados en las mejores maderas con los mejores detalles en dorado y blanco, tenias una habitación, mejor dicho casa de cuento de hadas pero realmente eso era tan vacío si Tom no estaba ahí.

Tu:…Tom…vuelve…-susurraste.

Luego de unos minutos la puerta de tu habitación se abrió, miraste a la persona y era tu madre, la cual traía una caja grande decorada como un regalo especial.

Tu: ¿Qué pasa?...-preguntaste algo pérdida.
Esther: mira lo que tu padre y yo te conseguimos

Ella se sentó frente a ti y te dio la caja. La miraste y luego tomaste el regalo, sacudiste un poco intentando escuchar su contenido, luego miraste a tu madre quien sonreía entusiasmada. Suspiraste y luego procediste a abrir el regalo. Te sorprendiste de lo brillante y femenino que era aquella tela, al instante podías sentir como te enamoraba. La tomaste entre tus manos parándote para que así pudiera desdoblarse todo el largo del vestido. Sí, porque era un vestido que realmente querías llevar puesto todos los días de tu vida, era color dorado con escote en forma de corazón sin tirantes, con forma de corset en la cintura y debajo tela de pequeños brillos de hada lo adornaban. Realmente era hermoso.

Tu: Wo! Es…es impresionante….yo…yo no se que decir, gracias –sonreíste.

Miraste a tu madre quien se veía entusiasmada con verte el vestido puesto. Te dijo que te dieras un baño y que ella te ayudaría a lucirlo con un peinado y maquillaje perfectos. Emocionada corriste al baño y después de regreso te colocaste el vestido y al mirarte al espejo te sentiste como una verdadera princesa, te maquillaron y peinaron, colocaron calzado y terminaste espectacular. Ni siquiera te reconocías en el espejo.

Tu: ¿Qué le parece?
Esther: preciosa, grandiosa, la mas hermosa querida –entusiasmada. Vamos, vamos
Ella te tomo de la mano y tu confundida la miraste.
Tu: ¿A dónde?
Esther: ¿A dónde mas? A tu fiesta
Tu: ¿f-fiesta?

Ella sonrió y ambas bajaron al primer piso, llegaron a un salón de la casa que era especial para fiestas y reuniones con mucha gente. En el camino te encontraste con tu padre quien vestía un elegante traje, sonrió feliz de verte, lo abrazaste y sonreíste también.

August: te ves hermosa hija
Tu: gracias –sonrojada.
Esther: por supuesto es nuestra hija, de las mejores señoritas de alta sociedad

Dos grandes puertas de madera con tallados de dos leones intentando luchar entre sí se abrieron. Detrás había mucha luz, era tan cegadora que cerraste tus ojos un poco. Pero despues escuchaste la lluvia de aplausos, cuando por fin miraste bien del otro lado estaba repleto de gente vestida con ropas y joyas super elegantes. Todo era tan fino y lleno de dinero que te parecía que estabas en un mundo paralelo al tuyo, no podías reconocer  a nadie y por alguna razón no te sentías en tu mundo. Pero la sonrisa de tus orgullosos padres te decía que debías seguir adelante. Escuchaste varios gritos de mujeres y de pronto muchos brazos te jalonearon y abrazaron con fuerza. Cuando por fin pudiste ver a las mujeres que te tomaban con felicidad te diste cuenta que eran chicas que se parecían a tus padres y a ti, entonces eran tus hermanas mayores. Ellas se veían tan felices te repetían que te querían y que te habían extrañado.

Realmente quisiste llorar de lo feliz que estabas de verlas de nuevo. Tus padres te llevaban de un lado a otro presentando a mucha gente que después de  segundos ya no recordabas sus nombres. Le contaste a tu madre y ella te dijo que no  te preocuparas que muchos no era necesario o no valían ser recordados. Te pareció algo frío su comentario pero como las manos de más y más gente te saludaban perdiste cualquier pensamiento.

Estabas algo confundida y realmente tu cabeza daba vueltas, podías sentir las miradas sobre ti, flashes de cámaras, música, risas, voces, tanto en una sola noche.

Esther: ahora veras a la persona mas especial de todas…

Ella lo dijo con una sonrisa de oreja a oreja, rápidamente tu mente te trajo la perfecta sonrisa de Tom, tu corazón se acelero al simple pensamiento de verlo de nuevo.
Las luces se concentraban donde estaba tu padre y tu a su lado, habían subido a un lugar mas elevado que el de los demás, toda la gente sonreía con sus copas en mano incluidas tus hermanas que se notaban felices, te sentías como un bebé recién nacido que no sabe nada, ni que hacer ni decir. De pronto tu madre apareció de nuevo y seguía sonriendo.

Esther: ¿lista para verlo?
Tu: sí

Sonreí entusiasmada podía sentir mis manos temblar, por fin, por fin vería a Tom de nuevo, eso era lo único que podía pensar, en él.

Pero de nuevo mi corazón se agrieto un poquito más al ver que mi madre venia del brazo de un chico completamente desconocido para mí. Era delgado vestía un traje elegante, su cabellera rubia estaba acomodada de un lado, tenia ojos azules y realmente era lindo, pero mi corazón no se emociono siquiera un poco la verlo. En realidad sentí mas decepción que nada, todos aplaudieron y muchas chicas gritaron como si él fuese la gran sensación. Yo mire al público confundida y luego escuche la voz de mi madre llamándome de nuevo. Todo era tan raro. Todos se quedaron en silencio al mi madre comenzar a hablar.

Esther: (tu nombre) querida, él es Jackson –sonrió aun mas emocionada- ¡tu prometido!

Y esa fue la gota que rebasó mi vaso de cordura, mientras todos aplaudían yo sentía como la luces de mi escenario personal eran apagadas, podía verme en medio de un teatro inmenso completamente sola y la ultima luz que me iluminaba directamente a mi era apagada, dejándome en una completa obscuridad. Fue entonces que me convertí en una muñeca de porcelana.

Luces de cámaras fotografiando a mi “perfecta familia”  eran tomadas cada 3 segundos, todos aplaudían y reían mientras que yo solo era un objeto mas, no podía hablar, gritar, llorar, reír, nada. Yo solo quería volverme loca, por alguna razón nada me ayudaba a salir del profundo abismo a donde estaba cayendo.

¿P-prometido? ¿Qué? ¿Él? ¿Desde cuando? ¿Tom? ¿Por qué todos me hacían esto? Yo no quería a ningún Jackson por novio o esposo, yo quería  a Tom ¿Dónde estaba él? ¿Por qué me dejo sola? ¡¿Por que todos me estaban haciendo esto?!
Quise salir corriendo de ahí y negarme a este mundo, pero yo solo podía perderme en aquel mar de palabras vacías y risas sin diversión en ellas. Me convertí en algo no viviente, mi padre estaba a mi lado sonriendo y posando para las fotos, a mi otro lado estaba mi madre con mi “prometido” al cual no recordaba ni sentía algún amor, él sonreía y mi madre parecía feliz, pero yo solo podía parpadear lentamente, como si me resignase a esta vida ¿mi vida?


Fue entonces que descubrí que esta era yo, yo era una niña mimada millonaria, la cual lo tenia todo y a la vez no tenia nada que valiera la pena, tenia padres poderosos, hermanas casadas con hijos de hombre poderosos que conocían mi padre y a mi me aguardaba el mismo camino. Una vida plástica llena de rosa y brillos, diamantes ademas de una asquerosa falsedad, con codicia y ningún cariño sincero hacia alguien más. Yo no quería este mundo, yo no quería ser esto, solo un objeto mas, yo quería vivir, yo quería estar con Tom pero ¿Cómo hacerlo? Si el hombre a quien realmente amaba me había abandonado sin decir nada… ¿Quién me salvaría de esto?




Uf! se complico todo D:
En fin xD ¡hola chicas! Por fin nos leemos de nuevo
see fue mucho tiempo sin publicar, pero yo les dije
que no dejaría ninguna historia a medias, que podía tardarme
pero que las terminaría, y he aquí un nuevo capi
o mejor dicho de los últimos, esta fic esta casi por terminar
Espero les guste el capi de hoy, a quien quiera que este del otro lado
de la pantalla leyendo esto :D
Muchas gracias por su atención y compañía
Ya casi es navidad! C: otro año mas se nos va señoritas
No creo haber hecho la gran cosa xD pero a ver que es lo que nos espera 
en el futuro, bueno, me despido. Se cuidan mucho y nos vemos
en el siguiente capi.
Bye! <3

30 de octubre de 2013

Misión no.56 Solo dos extraños

Miraste a Tom y el también te observaba. Él podía ver tu miedo y tu podías ver su calma.

Tu: no puedo…
Tom: debes hacerlo…
Tu: ¡NO! ¡No quiero! –Gritaste completamente aterrada-
Tom: (tu nombre) escúchame, todo va a estar bien ¿me entiendes? Todo estará bien
Tu: ¡¿Cómo lo sabes?! ¿Cómo estas tan seguro? ¿Y si te pierdo?
Tom: tu nunca me perderás

El sonrió de una manera reconfortante, tan llena de seguridad y esperanza. Podias sentir tu cuerpo temblar, tenias ganas de vomitar debido al miedo que tu estomago presionaba dentro de ti.

Apuntaste con el arma y Barton tomó una mirada sorprendida. Fue cuando lucho mas por deshacerse de Tom, ellos comenzaron  a pelar de nuevo. Tu movías el arma de un lado a otro intentando darle a Barton pero como se movían mucho temías herir de muerte a Tom.

Rogabas en tu interior que la bala no dañara a la única persona con quien querías compartir tu vida.

Tom: ¡hazlo!

Las lagrimas caían por tus mejillas presa del pánico. De un segundo a otro intentaste enfocarte en ellos y en el disparo ademas del momento. De pronto simplemente apretaste el gatillo. Cualquier sonido de pelea desapareció. Gritaste presa del horror mientras tus parpados apretaban fuertemente tus lagrimas que querían seguir saliendo. Intentaste mirar a quien habías matado pero ambos cuerpos aun estaban estáticos y de pie. De pronto viste como lentamente caía el cuerpo de…


Capitulo 56


Todo pasaba lento frente a mi, podía escuchar mi propio palpitar del corazón, era como estar sumida en una dimensión extraña donde todo en el ambiente era pesado o quizás era que mis piernas se encontraban demasiado temblorosas para mantenerme en pie.
No podía dejar de ver a aquellos hombres, cerré mis ojos presa del pánico y dolor, no podía siquiera de ser capaz de detener mis lagrimas, me estaba muriendo lentamente por dentro hasta que en medio de la oscuridad pude escuchar su voz.

-(tu nombre)…-susurro-
Tu: ¿Tom?...

Mi voz temblor al salir de mi boca, abrí lentamente mis ojos y al verlo frente a mi con su semblante preocupado fue que por fin algo de aire paso a mis pulmones. Me alivie tanto que por fin me deje caer con gusto al suelo, al instante el corrió a mi lado y me hundió en sus brazos, no resiste mas y di un gran grito lleno de dolor. Sollocé en su pecho lo mas fuerte que pude desesperada de haberme arriesgado tanto, el me repetía constantemente que estaba bien que lo había hecho bien, pero yo por dentro solo pensaba ¿y si no fuese así? ¿y si no hubiese acertado el disparo en Barton? ¿Qué hubiese hecho?
Escuche ruidos detrás de nosotros, pero no quise voltear lo único que me mantenía en mis cinco sentidos en estos momentos era su calor y su voz, el saber que estaba vivo y que todo había pasado, eso me hacia sentir bien.

Mientras ustedes vivían tu estado de shock los refuerzos entraron para ayudarles, Tom les saludo con la mano dándoles a entender que ambos estaban bien. Después de eso los para-médicos entraron y se llevaron en una camilla a Tom mientras que a ti te dieron una manta térmica para que recobraras el calor.

Ya afuera pudiste ver a Bill y Gustav quienes esperaban para verlos, los abrazaste con gran alivio y ellos a ti, luego de eso subiste a la misma ambulancia que se llevaría para atender a Tom quien te tomo la mano y sonrió durante todo el camino.

En el hospital los separaron puesto a él debían atenderlo en una sala especial, como tu no tenias heridas graves habías ido a esperar por Tom en una sala de espera, el lugar estaba algo vacío tal parecía que esa noche no era tan problemática para los demás a como lo había sido para ustedes.
Suspiraste mirando las pequeñas ondas en tu vaso con café, bebiste un poco y después solo miraste el piso frente a ti, no había nadie contigo ya que los chicos habían desaparecido hacia unos segundos, pensabas que debían estar atendiendo algo con la policía. Por lo pronto esperarías por la única persona a la cual sentías le pertenecías y te pertenecía, Tom.
Mientras esperabas viste que un hombre alto de cabello negro que vestía unos vaqueros y una camisa negra venia hacia ti, lo miraste por largos segundos y después de intentar recordarlo en tu confundida mente fue que lo reconociste.

Tu: Sr. David

Sonreíste aliviada levantándote de tu lugar, él sonrió y camino tranquilo hacia ti.

David: (tu nombre) ¿Cómo has estado? ¿Te encuentras bien?
Tu: pues los doctores dicen que solo fueron golpes superficiales y que pronto estaré bien, soy fuerte no se preocupe, ya son tantas cosas las que me han sucedido que esto no es nada.
David: es cierto has sido una mujer fuerte en todo este tiempo

Él te sonrió con cariño dándote una palmadita en el hombro, ambos se sentaron a platicar en la sala de espera sobre como habían terminado las cosas, ademas de cómo estaban Tom y los demás.

De pronto una enfermera apareció por el pasillo hacia las habitaciones, ambos la miraron y ella les dijo que Tom ya estaba listo para que pudieran verlo. Ambos se levantaron y caminaron detrás de la ella hacia donde lo tenían  Al instante que ella abriera la puerta sentiste un gran alivio al verlo en la cama del hospital con algunos vendajes.

Tu: ¡Tom!

Sonreíste entusiasmada hacia él quien sonrió también al verte, ambos se dieron un gran abrazo, tu rostro estaba cerca de su cuello podías sentir su fragancia que tanto te gustaba, el calor que su cuerpo te daba y como agradecías por poder sentir esos placeres que la vida te daba.

Tom: hola princesa ¿estas bien? ¿Te duele algo?
Tu: un poco, pero estaré bien, es superficial

Sonreíste tomando delicadamente sus manos entre las tuyas, él te miro por unos minutos asegurándose de corroborar lo que tú le habías dicho. Luego escucho que alguien se aclaraba su garganta, ambos miraron detrás de ti y vieron a David con la enfermera.

David: hola muchacho, veo que estas bien
Tom: por supuesto, eso no fue nada, estoy listo para más.
David: -sonrió- tranquilo saltamontes ya será después por ahora descansa.

David los miro a ambos con algo de tristeza, te pareció confuso pero no quisiste preguntar la razón, él y la enfermera prefirieron darles algo de tiempo y salieron de la habitación. Los miraste cerrar la puerta.

Tom: hey…-susurro-

Escuchaste su voz que te saco del trance en el que estabas, te giraste a mirarlo sus manos aun sostenían las tuyas y jugaban con tus dedos un poco.

Tom: ¿segura que estas bien?
Tu: sí, por supuesto –sonreíste- solo estoy un poco en “trauma” es decir fue un día realmente diferente a todos ¿no lo crees?
Tom: lo fue, pero ya todo esta bien, todo acabo.

Él te miro con tremenda tranquilidad en su mirada, era cálido y celestial el tan solo verlo. De alguna manera transmitía esa confianza a través de sus almendrados ojos, sentiste como tus mejillas se empezaban a calentar un poquito debido a que estabas sonrojada. Bajaste tu mirada algo apenada pero una de sus manos se coloco en tu mentón para levantar tu rostro y que lo miraras. Te sorprendiste un poco pero luego viste como se acercaba lentamente a tu rostro, cubrió con toda su mano tu mejilla tomándote de manera delicada, miraste sus labios y realmente no pudiste negar esa necesidad de besarlo.
Estaba siendo tan delicado y cuidadoso en como te besaba que sentías que el tiempo se detenía segundo a segundo.  Tus manos se corrieron de las suyas a su pecho, podías sentir el palpitar de su corazón acelerado en la palma de tu mano. El coloco sus dos manos en tus mejillas y profundizo aquel anhelado beso. Lo lleno aun mas de amor y pasión  de esa necesidad de sentirte suya de nuevo.

Cuando el beso siguió y siguió, subiste a la orilla de la cama con el recostándose debajo de ti, sus manos viajaron a tus caderas y subieron tocándote sobre la ropa hasta tu cintura y hombros, de nuevo bajaron para luego repetir el mismo proceso. Podías escuchar su ronca voz, la tuya también colocándose algo melosa de estar a su lado. Se besaron por largos minutos que querías que se convirtieran en horas, pero ambos estaban algo cansados, te recostó a su lado mientras lo mirabas estudiarte poco  a poco. Uno de sus dedos recorrió tu mejilla a tu mentón por tu cuello hasta el comienzo de tu blusa de ahí volvió a subir en una manera tan delicada que provocaba escalofríos. Sonreíste contenta de tenerlo contigo, beso tus labios de nuevo luego tu frente y te abrazo a su lado para que ambos pudiesen dormir. Así ambos cayeron profundamente rendidos en los brazos de morfeo.

Habían pasado dos días desde que Tom estaba en el hospital, pronto le darían de alta y podríamos regresar a casa, realmente anhelaba porque llegara ese día ya que por fin seriamos libres y podríamos comenzar una vida verdadera, podríamos casarnos de verdad y tener una familia…
Había regresado luego de haberme dado un baño y haberme cambiado de ropa, llevaba conmigo un vestido blanco de tirantes que acentuaba mi cintura y después caía  Terminaba de doblar una pequeña colcha de Tom para que no tuviera frío en las noches, la tv estaba encendida y nosotros hablábamos. De pronto la puerta fue abierta, ambos miramos a la persona y era el señor David quien se veía bastante tranquilo.
Nos saludo a ambos y después de que dejara la colcha a un lado salí para que ellos pudiesen platicar, camine a la cafetería y bebí algo de café después volví a subir con lentitud para hacer tiempo. Me recargue en la pared que estaba fuera de la habitación de Tom. Luego la puerta fue abierta y yo me puse derecha y mire a la persona. De nuevo era el señor David pero esta vez tenía un rostro  bastante serio, parecía algo disgustado pero ¿Por qué? Mire dentro de la habitación y Tom miraba hacia una ventana, se veía bastante perdido, parecía estar lejos de aquí, de mí.

Tu: Tom…-susurraste confundida.

Al instante él te miro, ahí de pie esperando respuesta con tus brazos tomados entre ellos frente a ti. El ambiente se sentía bastante tenso y eso te preocupo.

David: vuelvo en unos minutos

Más Tom solo asintió con seriedad. David cerró la puerta y ustedes se quedaron en silencio. Con algo de timidez avanzaste hacia él quien no hacia ni decía nada.

Decidida a saber lo que estaba pasando avancé hacia Tom quien miraba las sabanas cabizbajo  Tome sus manos entre las mías y bese su parte superior, él me miro confundido pero yo solo sonreí con tranquilidad.

Tu: ¿todo bien?

Él asintió con una pequeña sonrisa y apretó tus manos en las suyas con amor. De pronto la puerta se abrió de nuevo, bajaste las manos de ambos y miraste a las personas que ahí estaban observándolos.

Era una pareja un hombre alto de cuerpo algo robusto en la parte superior pero de rostro delgado. Sus facciones eran suaves pero en su piel y cabello ya se veía su gran edad, sin embargo tenía un porte de seriedad y categoría que envolvían el ambiente  A su lado se encontraba una mujer de tu misma estatura, ella se veía de piel un poco mas aperlada, tenia ojos cafés y risueños, su rostro era hermoso y vestía muy elegante con joyas adornándola. Ambos te miraban atentamente, eran serios pero no se veían molestos mas bien parecían felices. Fue extraño que te miraran de esa forma, sentiste que Tom soltó tus manos y te giraste a mirarlo confundida, mas él no dijo nada tan solo sonrió.

Tu: ¿Qué…
David: (tu nombre) 

Estabas realmente confundida y asustada ¿Por qué sentías que todos sabían lo que sucedía menos tu? ¿Quiénes eran estas personas y que querían? Te giraste a mirar a David quien estaba ahora enfrente de aquellos extraños, el parecía tranquilo así que no debería ser algo tan malo.

Tu: ¿Qué pasa? ¿Quiénes son ellos?

Aquellas personas al oírte decir eso se estremecieron, la mujer abrazo levemente a su esposo quien se vio realmente decepcionado. Fue confuso pero volviste a mirar a David.

David: ¿no los recuerdas?

Negaste con tu cabeza.

David: (tu nombre) –miro hacia las persona y luego hacia ti- ellos son tus padres

En ese mismo instante todo en la habitación se volvió obscuridad para ti, sus palabras se repetían en tu mente pero realmente no las creías ¿ellos? ¿Ellos realmente eran tus padres?

Diste un paso en reversa hacia donde Tom pero no lo sentiste contigo, no sentiste su apoyo ni su amor ¿Dónde estaba Tom? Miraste a David y luego a la mujer que sollozaba un poco, su esposo te miro a ti con tristeza pero ¿Por qué? ¿Por qué no podías sentirlos tu familia? ¿Por qué?

Podías sentir el palpitar rápido de tu corazón, sentías calor como si la habitación estuviese encerrada y los nervios te hacían sentir picazón en el cuerpo. Querías correr y no mirar a nadie, a nadie más. Querías que alguien te dijera que todo iba a estar bien, querías que él estuviera ahí contigo, solo podías confiar en una persona, en Tom.
Lo miraste de reojo pero él parecía no mirarte tan solo mantenía su mirada en sus manos sobre la colcha ¿Por qué te abandonaba ahora? ¿Qué era lo que realmente estaba sucediendo? ¿Por qué todos estaban actuando así? ¿En dónde terminaría esto?

-¿Hija..?

La voz de aquella mujer me resulto dulce y suave, quizás familiar pero no lo suficiente para hacerme recordar. Ella avanzo con cautela hacia mí como si yo fuese un animal siendo acorralado. Mas sin embargo no me moví de mi lugar, tan solo me tome de la cama de Tom mientras la miraba.

Tu: ¿Quién…quien es usted? –tímida.
-me llamo Esther soy…soy tu madre –sonrió de manera tranquila- quizás no me recuerdes pero…pero yo sí a ti, eres mi bebé

Sus ojos se cristalizaron rápidamente, tal parecía que aquella mujer que se hacia llamar tu madre, sufría  Coloco sus manos en su pecho con delicadeza mientras te miraba, parecía que quería abrazarte y sostenerte a su lado para nunca dejarte ir, como toda madre lo haría cuando teme por sus hijos pero ella sabia que tu estabas asustada y quizás no querrías su regazo para ser cuidada.

Tu: Esther...-susurraste pensando- ¿Esther que?
Esther: Esther Merino Perelló y tu padre…él es August Faulkes Plunkett

Ella entusiasmada te dijo todos sus nombres esperanzada de que los recordaras más, pero por más que los repetías realmente no había nada dentro de tu cabeza sobre ellos. Los miraste con miedo y tristeza para luego solo negarle con la cabeza y mirarlos algo atormentada por su desanimo.

Tu: yo…entonces…me llamo ¿(tu nombre) Merino Faulkes? 

August, tu padre asintió con tranquilidad sonriendo.

Esther: …Almedrina…-susurro-
Tu: ¿disculpe?
Esther: eres (tu nombre) Almedrina Merino Faulkes, sexta y ultima de seis hijas…mí bebé

Ella de nuevo parecía recordar con cariño todo tu pasado, oh como deseabas poder ver sus pensamientos y entender todo de una vez para todas.

Tu: ¿tengo hermanas?
August: Mei, Anabel, Kassandra, Alexia, Constansa

Lo miraste algo sorprendida escuchando los nombres de tus hermanas mayores, el sonrió con tranquilidad. Pudiste escuchar los sollozos de alguien y miraste a Esther, ella lloraba sentiste algo de remordimiento porque sabias que lo hacia por ti, no querías que ella estuviera triste, ni que siguiera así puesto que si realmente era tu madre no querías causarle dolor.

Tu: no…no llore…

Te acercaste a ella tomándola con delicadeza de sus hombros, ella te miro completamente sorprendida, las lagrimas caían por sus rosadas mejillas, pero realmente querías ayudarla. Ambas cayeron al piso sentándose, ella lloro aun mas cuando sintió que la abrazabas. Era realmente extraño y confuso hacerlo pero el abrazarla te reconfortaba de alguna manera, quizás no la recordaras pero el amor de madre te hacia querer reconfortarte en su abrazo, como cuando tienes miedo y en lo única persona que piensas para que te cuide es tu madre.


Todos miraron la escena de ambas mujeres sollozando juntas. Quizás en esos momentos no podías entender todo, pero si realmente eran tus padres, tu familia, querías estar con ellos y poder sentir lo que era tener a tu familia de nuevo.





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Guns!, guns!