Agentes especiales ;)

4 de junio de 2015

Aviso importante

Hola quien sea que lea esto xD
Solo quería dar dos avisos, primero:
-En algunas de mis fics que ya terminaron les hacen falta capítulos, no se por que desaparecieron pero las estuve revisando y pues están incompletas, algunos se movieron de lugar, así que si notan que no hay concordancia verifiquen los números y si faltan es que fueron eliminados, quizás vuelva a subirlos, no sabría decir cuando porque en realidad ya no se si alguien los lee.

Segundo: muy pronto quizás deje de escribir fics en este espacio ya que he notado la falta de atención que da google o sus creadores a blogger, entonces me recomendaron wattpad y aunque su diseño no me convence, pues ni modo, aun así les estaría agradecida si me siguen en mi cuenta (http://www.wattpad.com/user/AyshaneEva/about)  No se bien como funcionen ahí las cosas pero espero sean notificadas cuando subí el primer capi de mi siguiente fic y el primer capi de la segunda temporada de la fic que ya esta en publicación en estos momentos http://tuvstuyyovsyo.blogspot.mx/

De antemano muchas gracias por su atención, se cuidan y mucha suerte en todo ;)

10 de septiembre de 2014

~After the end~ Epilogo

Epilogo

Se escucha el timbre sonar.

El tiempo había pasado y seguía sin detenerse. En su hogar reinaba la unión familiar y todos los días podían notarlo, nunca estaba en silencio pero tampoco había tristeza y eso era lo que mas agradecías.

Tom camina hacia la puerta y abre, afuera se encontraba Bill, su hermano quien venia a visitarlos como cada mes.

Tom: hermanito –sonríe. Bienvenido
Bill: Hola Tom

Ellos se saludan en un abrazo de hermanos y entran a la casa.

Bill: ¿y este silencio? ¿Dónde esta el equipo de futbol?
Tom: con (tu nombre) están terminando de desayunar
Bill: vaya, ya me parecía raro la paz.

Tom sonrió y después grito.

Tom: Niños ¡el tio Bill ya llego!

De pronto se escucharon gritos y sillas cayendo, pasos de alguien corriendo se escucharon, ambos miraron hacia el pasillo del comedor y de pronto aparecieron los gemelos sonriendo.

Habían pasado 7 años desde que los gemelos habían nacido, ya estaban grandesitos y realmente tenían una gran capacidad para hablar horas y horas de tantos temas que conocían en tan corta edad.

Los gemelos habían sido una gran experiencia en nuestra vida, habían sido los primeros bebés que habíamos tenido por nuestra cuenta y realmente nos costo algo adaptarnos a todas sus necesidades, desvelos, llantos, ropa sucia todo el momento, pañales sucios, etc. Pero aun asi de todo aquel tiempo de canas verdes, estaban esos momentos que hacían que todo valiera la pena las primeras sonrisas, muecas tiernas, manitas pequeñas, ropa tierna, primeros pasos, primeras palabras, todo lo hacia valer la pena.

Tom había estado ilusionado con ambos, esperaba siempre el momento para poder llevarlos consigo a juegos de fútbol y basquetbol mientras que yo los cuidaba lo mas que podía, los pequeños Kiliam Noé y Matias Uriel, nombre bastante diferentes que Tom me había dado el gusto de escoger.

Kiliam: ¡Tio! ¡Tio! Adivina! Adivina! –emocionado conteniendo su alegría.
Bill: ¿Qué hicieron ahora? –sospechando alguna travesura.
Matias: no hicimos, encontramos –sonrió.
Bill: a si, se puede saber del jardín de que vecino?
Kiliam: nada de eso, esta vez fue en el rancho de loa abuelos, mira, muéstraselo Mat –mirando a su hermano que rebuscaba en la bolsa de su short militar.
Matias: mira!!

De pronto el niño de cabello rubio cobrizo que cubría  parte de sus ojos, le mostró a Bill una pequeña vivora que mostraba su lengua, enredándose en la mano del niño.

Bill: ¡Ah! ¡Tira eso niño! –asustado por la sorpresa.

Ambos niños rieron del rostro de su tío por la sorpresa de ver al pequeño Kiu, una víbora de agua que hace días habían encontrado en el rió cercano al rancho de sus abuelos maternos. Tom y tu les habían permitido quedársela puesto que no eran venenosas y ademas era pequeña.

Tom: tranquilo hermanito, no te morderá –burlándose.
Bill: ja-ja gracioso, sabes que no me gustan esos animales, son tan…escurridizos ¡Eww! Me dan ñañaras de tan solo verlos.
Matias: yo creo que son lindos
Kiliam: ademas sirven para asustar a las niñas –sonrió.
Bill: niñas ¿Hu? Apuesto que a Coraline no le debe dar gusto tenerla en casa
Kiliam: ella es una niña rara Tio Bill, ella ni siquiera grito cuando la vio, solo dijo que no la quería en su recamara
Matias: ¡es cierto! ¡es cierto! Ademas la sostiene en su mano como si nada.
Tom: eso es porque es igual de valiente que su padre –sonriendo con los gemelos.
Bill: por cierto ¿Dónde esta?
Matias: debe estar terminando de desayunar con mamá, ella no es una vaca loca como nosotros –rolando los ojos al recordar las palabras que su hermana menor usaba al referirse a ellos.
Kiliam: esta chiflada –tranquilo.
Matias: lo esta
Tom: ya, ya, vamos niños, su mamá debe estar esperando a que regresen a desayunar y Matias lava tus manos antes de comenzar a comer de nuevo hijo.
Matias: sí papá!

Ellos corrieron por el corredor desapareciendo en la entrada a la cocina.

Bill: ¿Cómo ha estado (tu nombre)?
Tom: bien, ya sabes, ya no se preocupa tanto, esta acostumbrada a los síntomas
Bill: debería de, mira que ya casi tendrán el jardín de niños
Tom: -rio- no seas exagerado hermanito, ademas debo cubrir tus vacantes, con eso de que tu no le das nietos a mamá
Bill: ¡ni me lo recuerdes! Ha estado consiguiendo citas con sus conocidas para mí, es que caso no puede entender que mi trabajo es primero?
Tom: eso decía yo y mírame
Bill: pero (tu nombre) te atrapo bien y bonito, tu no tenias salvación
Tom: por favor! Si tu fuiste su cómplice en nuestra relación
Bill: agradecerme deberías en vez de reclamarme

Ambos hermanos sonrieron mientras Tom abrazaba a Bill para hacerlo cerillito en la cabeza, el gemelo menor reia y gritaba por ayuda cuando ambos entraron a la cocina.

Bill: ¡(tu nombre)! ¡ayuda! –grito intentando zafarse.
Tu: ¡Tom! Deja a tu hermano en paz –gritaste a ambos que forcejeaban luego escuchas la voz de Matias.
Matias: ¡mamá! Kilian esta robando mis hot cakes
Tu: Kiliam deja a tu hermano en paz! –repitiendo la historia. A ver todos ¡ya basta! –gritaste y todos te miraron. Quieren por favor sentarse a desayunar y después se matan todo lo que quieran. –seria mirándolos.

Todos al unisono respondieron un “ok” agradeciste y ellos caminaron a la mesa.
Luego de los gemelos había quedado embarazada por segunda vez pero esta vez de una pequeña niña a la cual Tom quiso llamar Coraline, la princesa del hogar, cuando los gemelos la habían visto habían quedado encantados por lo pequeña que era en comparación a ellos, que ya tenían 2 años y medio, ellos sabían muy bien que debían cuidarla cuando nosotros no estuviéramos porque ella era delicada y su hermana menor. Aun asi cuando ella fue creciendo comenzó a tomar las riendas, puesto que era fuerte, algo mandona y llena de energía. Era el encanto de Tom ya que el siempre había querido que tuviésemos niñas y su sueño se había cumplido. En físico se parecía a su madre pero en actitud era la misma copia de Tom y eso es decir mucho.

Coraline: ¡Tio Bill! –grito con felicidad.

Ella salto sobre la silla con su traje de tutu rosa que siempre queria llevar, soñaba con que era un hada que cumplia los deseos de la familia.

Bill: ¡Sobrina! ¡dame esos cinco! –se dan un juego de manos- y mi beso de bienvenida –se acerca y ella le da un beso en la mejilla.
Coraline: ¡me trajiste algo?
Bill: oh sí! –sonrio- ¡una Granada contra camiones blindados! ¿te gustan?
Coraline: ¡síiiii! –salto riendo de felicidad.
Tu: hey, armas en casa no, ya les dije.

Ellos te miraron y luego se miraron.

Bill: ni modo pequeña, será para la próxima.
Coraline: bien –sonrio.

Bill camino para saludarte de beso en la mejilla.

Bill: ¿Cómo ha estado la cuñada mas rechoncha de la casa?
Tu: ja-ja gracioso –le enseñaste la lengua. El que este embarazada no quiere decir que no pueda golpearte Bill, eh.
Tom: tiene razón, hazle caso –por experiencia propia.
Bill: es broma cuñadita, nunca me burlaría asi de mis futuros sobrinos y de ti –sonrio. ¿Cómo te has sentido?
Tu: lo mismo de siempre, algo de nauseas, cansancio y hambre. ¿Quieres desayunar con nosotros?
Bill: por supuesto.

Él se sentó junto a Coraline, quien por cierto lo adoraba, aun a veces mas que a Tom y eso a él lo ponía celoso. Todos desayunamos como una gran familia, desde que los gemelos habían nacido Bill venia a visitarnos lo mas seguido que podía o también actuaba de niñero cuando Tom y  y no necesitábamos un descanso, la verdad era que él era un gran hermano y un gran amigo.

Luego del nacimiento de Coraline nos tomamos un tiempo para cuidar a nuestro tres niños pero luego de  unos 5 años, la misma edad de Cora, un embarazo mas vino, ahora llevaba  6 meses y habíamos descubierto que eran gemelos de nuevo pero esta vez era un niño y una niña.  Nos había sorprendido tanto su llegada, muchas veces aun no lo creíamos pero en cuanto les contamos la noticia a los niños, estuvieron muy felices, aun mas Cora porque por fin tendría una hermanita, se sentía algo sola al ser la única niña entre los gemelos.

Luego del desayuno Tom debía llevar a Cora a su clase de ballet y a los gemelos a su clase de fútbol. Cuando todos se fueron yo por fin pude darme un baño e ir a dar una vuelta a mi tienda de ropa. Me había ido bastante bien con mis diseños y estaba pronta a abrir otra sucursal, la cual aun estaba en remo-delación pero debido a mi embarazo mi hermana era la encargada de ver como iban todas las cosas en ella.

La tarde había llegado y también los niños quienes llegaban directo a hacer todo un remolino de juguetes en la casa, no sin antes saludar a sus hermanos, es decir cada uno daba un beso a mi panza de embarazada.

Coraline: mamá ¿crees que Caroline se parezca a mi?
Tu: por supuesto, ambas serán muy, muy guapas –sonreíste.
Coraline: ¿enserio? ¿soy guapa?
Tu: por supuesto cariño, eres igual a mi, ambas somos unas mujeres muy sexis.
Coraline: y fuertes ¿verdad?
Tu: claro que sí

Sonreíste al ver como ella corría con sus pequeñas botitas de vaquera, otra falda de tutu pero roja, una blusa negra con una carita feliz y antenitas de catarina. Le gustaba vestirse a su manera y tu dejabas volar su creatividad. De pronto sientes que algo rosa tu pierna, giras y ves a Buñuelo con su correa en su boca para su paseo diario.

Tu: por supuesto que si cariño, es hora de tu paseo.

Buñuelo ya no era mas mi pequeño cachorro, era todo un guardián fuerte y cariñoso con los niños. Los gemelos amaban jugar con él y vestirle de dragón mientas que Coraline siempre le colocaba coronas y alas de hada madrina. Es decir, en esta casa tampoco había descanso de niñera ni siquiera para la mascota del lugar.

Los niños había preferido quedarse a jugar video-juegos con Bill, así que en el paseo solo iríamos Tom y yo, a pesar del embarazo me gustaba mucho caminar, eso me relajaba. En el camino Tom llevaba a Buñuelo que olfateaba todo.

Tom: que bueno que Bill vino, ahora los niños jugaran con él
Tu: sí, pobre, son sus días de descanso y siempre termina mas cansado con ellos. –sonreíste.
Tom: bah! A él le gusta pasar tiempo con ellos, con eso de que siempre esta pensando en visitarnos
Tu: quizas se siente solo
Tom: necesitamos conseguirle una novia –sonríe como si fuese una gran idea.
Tu: -lo miras recelosa- recuerdas la ultima vez que le hiciste una cita a ciegas?
Tom: -piensa- ah…sí, no me hablo durante todo un mes…-piensa de nuevo- creo que es mala idea ¿no? El que yo me meta en sus asuntos
Tu: -asientes- aprendes rápido cariño

Deslizaste tu mano hacia la suya y lo tomaste para seguir caminando juntos. All llegar a casa notaron el silencio que había en ella puesto que los tres niños y su tio veían una película  que los tenia imposibilitados de parpadear. Estabas en la cocina sonriendo de tan rara y encantadora escena. Tom llego unos segundos después y miro lo mismo que tu.

Tom: supongo que viene de familia
Tu: así es –sonreíste.
Tom: ven cariño

Él te tomo de las manos e hizo que lo abrazaras mientras el te abrazaba a ti. Sabia muy bien que te encantaba y relajaba el que te abrazara por cosas de depresiones de embarazo y eso.

Tu: estoy tan gorda…
Tom: claro que no, solo estas llena de amor
Tu: no ayudas…-pucheros- ¿recuerdas cuando estaba super delgada? Que me ponías a entrenar contigo
Tom: sí lo recuerdo, pareciera que hubiese sido ayer. Eras muy buena, lo sigues siendo
Tu: solo me mañoseabas admítelo –te recargaste en su pecho.
Tom: -sentiste su pecho vibrar en una pequeña risa- sí, la verdad sí, aprovechaba para mañosear tu cuerpo
Tu: y mira las consecuencias de tus calentura, 5 vidas mas en nuestra familia –lo miraste recelosa.
Tom: -rio un poco mas- ¿pero que dices? Si tu estuviste de acuerdo mujer.
Tu: ¿yo?! ¿Cuándo?
Tom: recuerdas que los gemelos fueron producto de aquella cena romantica tuya, de hecho hasta colocaste un colchón en la estancia que mira hacia el jardon y nos pasamos todo un dia sin levantarnos de el.
Tu: -sonrojada sonreíste- bueno no quería que la llama de nuestro matrimonio desapareciera. Ademas debo recordarte que Cora fue producto de cuando me secuestraste en tu auto y me llevaste a esa colina solitaria, donde lo hicimos en los asientos traseros toda la noche.
Tom: -rio sonrojado- dijiste que había sido la mejor noche de nuestras vidas.
Tu: lo fue –sonrojada sonreíste de nuevo- no me arrepiento de nada…-lo miraste con ternura y él a ti-
Tom: los segundos gemelos donde fueron?
Tu: esas “vacaciones” que nos regalo Bill ¿recuerdas? Que nos fuimos por una semana a vivir nuestro matrimonio
Tom: oooh cierto, soledad para dos –sonriódeberíamos hacerlo de nuevo

Lo miraste sorprendida a tremenda idea.

Tu: es que acaso no crees que los niños duelen? Si tu fueses quien los tuvieras, con gusto te embarazaría, señor poderoso

Ambos reían de todas las ocurrencias que sucedían cuando estaban juntos. Luego de unas horas los niños y Bill estaban dormidos en el sillón. Tom tomó a los gemelos, uno en cada hombro y los llevo a su recamara. Luego bajo por Coraline y la recostó en su recamara también. Tu por mientras le habías dado sabanas y almohadas a Bill para que durmiera cómodo en el sofá/cama. Te despediste de él y cuando subías pasaste a darle un beso de buenas noches a todos tus bebés. Primero los gemelos y luego Cora. Ya en le habitación ambos tu y Tom, siempre caían rendidos luego del gran dia. Lo único que hacían era darse un beso y acomodarse para dormir. Él acariciaba tu vientre cuando los gemelos aun estaban moviéndose y eso hacia que se tranquilizaran y tu pudieras dormir.

Tres meses después....

Tom: ¡Bill! Necesito que vengas rápido
Bill: ¿Qué sucede?
Tom: es (tu nombre) esta en trabajo de parto y necesito que cuides de los niños mientras la llevo al hospital.
Bill: enseguida estoy ahí, nos vemos
Tom: gracias

Ambos cortan las llamadas. Tom te ayudo a subir al auto mientras respirabas contando para controlar los dolores. Los niños se quedaban con una vecina mientras Bill llegaba y ustedes se iban. Ya en el hospital donde ya te conocían puesto que habían sido el mismo que había visto tus partos anteriores. 

Hicieron toda la rutina que conocías de anteriores experiencias. Mientras esperabas en la sala de partos por Tom y el doctor, sentías las contracciones cada vez mas fuertes. De pronto las puertas se abren y entran ambos.

Tu: ¡Tom! –gritaste y el corrió a tu lado.
Tom: ya estamos aquí, cariño, tu puedes hacerlo. Eres fuerte nena, lo eres.

Tu lo miraste con gotas de sudor cayendo de tu rostro e intentaste sonreír. En eso una contracción fuerte vino y gritaste. El doctor ordeno pujar y fue asi como diste el mayor esfuerzo de tu vida de nuevo. Ambos, tu y Tom, daban lo mejor de sí para con sus hijos, pronto tendrían dos mas y la aventura comenzaría de nuevo, por ahora solo esperaban tenerlos en sus brazos. Luego de unos minutos el primer llanto se escucho, ambos miraron al pequeño bebé que se movía valientemente en las manos del doctor, él les mostró a su pequeño hijo quien lloraba con fuerza.

Tu: Noá –sonreiste- se llamara Noá Daniel –miraste a Tom quien asintió sonriendo.

Luego de nuevo debías esforzarte porque faltaba la pequeña Caroline, ella tardo un poco mas, pero luego de un rato por fin pudieron escuchar su llanto. Tenia una voz bastante fuerte al igual que su hermano pero ella solo movia sus manitas y se mantenía calma cada vez que sentía brazos. Cuando los cargaste por primera vez ambos se quedaron bastante cómodos en tus brazos, hacían pequeños soniditos como si se sintieran tranquilos pero confundidos.

Tom: son preciosos
Tu:¿ a que si? –los miraste- el pequeño Noá y la pequeña Caroline

Luego de una semana los bebés por fin estaban en casa, la cual seguía siendo igual de ruidosa pero con mucho espacio y amor para los nuevos inquilinos. Por lo general los tenias siempre acostaditos en su porta bebés para que estuvieran con sus hermanos, los cuales siempre querían verlos.

Matias: ¡mamá! Los bebés huelen mal
Tu: deben estar sucios de sus pañales –lo miraste- ¿me harian el favor de cambiarlos?
Matías: esta bien –sonrio- los hermanos mayores son quienes mandan ¿no?
Tu: sí y son quienes deben cuidar a los bebés

El asintió y corrió con Kiliam en busca de los pañales. Debías cuidar a los 4 por igual pero a veces sí era bastante trabajo, por eso tu mamá venia a verlos también muy seguido. Ella por supuesto aun no aceptaba a Tom en la familia aunque sí queria mucho a sus cinco nietos porque decía que ellos tenían mas sangre de tu familia que la de Tom.

Tu: ¡niños llego la abuela! –gritaste desde la cocina y los tres mayores corrieron a saludarla.
Esther: ¿Dónde están mis nietos?

Los tres mayores gritaton al unisono pero pronto les dijiste que bajaran el volumen porque podían despertar a los 2 mas menores. Ellos se disculparon y luego fueron con su abuela quien les llevaba regalos, salieron a jugar al jardín con buñuelo que amaba seguirlos a todas partes o a veces dormía con los bebés haciendo guardia.

Tu: hola mamá ¿Cómo estas?
Esther: bien hija, ya sabes de aquí para allá
Tu: sí, gracias pro venir a ayudarme un poco, los niños realmente tienen mucha energía y yo aun no recupero la que perdí en el parto
Esther: y el indigno de tu esposo ¿Dónde esta?  De seguro ya huyó
Tu: mamá –la regañaste con la voz- Tom debe trabajar y eso lo sabes. No puedo creer que ya después de 5 nietos que te ha dado lo sigas odiando
Esther: mis nietos son punto y a parte a ellos los adoro pero ese canalla debería cuidarlos, va a ver cuando llegue, me escuchara –seria.

De pronto uno de los bebés lloro y tu mamá encantada corrió a cargarlo. Sonreíste al verla feliz de cuidarlos aun a pesar de todo, quizás solo fingía que odiaba a Tom, solo quería ser dura con él para que cuidara bien de ti, en fin, esa era tu familia y la querías como tal. En todo el dia estuviste al tanto de los niños con tu mamá, ya que aun debías amamantar a los dos menores. Después la noche llego y con ella Tom quien había comprado cena para que tu no te presionaras, tu madre lo regaño una y otra vez por haberte dejado sola, pero tu solo sonreías con él y él contigo.

Los días transcurrían sin tiempo para detenerse a esperar, las cosas iban como viento en popa, los días nunca eran aburridos o repetitivos en tu casa siempre había algo que hacer, si no eran obras escolares eran juntas de padres y si no era eso eran cosas de sus trabajos, pero su dia a dia parecía no tener fin.

Luego de un largo dia de travesuras y travesías, su alcoba de casados era a que les brindaba esa paz que ambos necesitaban. Siempre que entraban solo podían dejarse caer en las colchas de la cama respirando profundo y dejando el cuerpo relajarse.

Estabas recostada junto a Tom mientras ambos miraban el techo.

Tu: ¿pusiste seguro a las puertas?
Tom: sí
Tu: ¿le dejaste comida a Buñuelo?
Tom: sí…
Tu: entonces terminamos por hoy ¿no?
Tom: supongo…

Te acurrucaste en forma casi fetal mirando a Tom quien seguía pensativo mirando el techo.

Tu: ¿cansado?

El te miro directo a los ojos con bastante tranquilidad.

Tom: bastante..-susurro-

Abriste tus brazos y lo atrajiste  a tu pecho donde lo abrazaste y él te abrazo a ti.

Tu: me gustan estos momentos del dia, cuando solo estamos tu y yo –sonreíste-
Tom: los diablillos duermen y tu eres toda mía de nuevo –beso tu pecho.
Tu: como en el principio…-pensaste- quien iba a decir que terminaríamos asi ¿tu alguna vez lo pensaste?
Tom: no, siempre creí que me haría viejo y no tendría hijos…
Tu: y mírate ahora, padre de 5 –ambos rieron.
Tom: un feliz padre….

Ambos hablaban mientras se aferraban el uno al otro, a pesar de tener una gran familia cuidaban de no  dejar que su matrimonio se partiera porque sabían que eso era la base de toda su familia, no quería fallarles a sus hijos ni a las promesas que un dia se hicieron. No querían perder lo que tanto lucharon por obtener.

Nos habíamos dado un baño para poder dormir tranquilos, mientras Tom terminaban de ducharse yo cepillaba mi cabello, vestía una bata de vestido, bastante fresca, espere a que mi cabello se secara un poco y después me recosté. Minutos tarde Tom salió del baño ya con su pantalón de dormir. Lo mire dejar su toalla en una silla extendida y después camino hacia la cama. Al instante nos buscamos como siempre hacíamos cada vez que nos queríamos abrazar. Sus brazos pasaron por mi cintura y besaron mi frente, acaricie su pecho y luego bese sus labios.

Tu: te amo cariño…

Ambos se miraron con tremenda ternura y comprensión.

Tom: yo también te amo princesa…

Encantada por su respuesta volví a recostarme en su pecho, podía escuchar su corazón palpitar fuertemente, su calor se impregnaba en mi cuerpo asi como el mio en el de él.

Si alguien alguna vez me pregunta si me arrepentía de las decisiones que he tomado en mi vida, respondería que no, porque todas y cada una me llevaron hasta donde estoy hoy, en el lugar mas perfecto del planeta para mi y no lo cambiaría para nada.

Se que vendrán tiempos difíciles o mas felices pero sea lo que sea sabre que tendré a personas que me quieren y me apoyan a mi lado y que a pesar de que el tiempo pase siempre estará ese alguien quien tomara mi mano hasta el final del camino.




FIN.




Bueno chicas, eso fue todo de esta fic, espero les haya gustado
todo esta narración desde el principio de los capítulos hasta el 
final. Muchas gracias por su tiempo invertido y sé que muchas
veces tarde en subir cap pero pues como ya les he dicho antes
las cosas estan cambiando y ya no es lo mismo desde que escribí 
mi primera fic, si bien todo esto empezó por puro deshago de historias
repentinas que venían a mi mente, todo tomo un diferente rumbo después
En fin, espero haberlas ayudado a soñar tan siquiera por un rato, las quiero, 
se cuidan mucho y nos vemos en futuras fics y si no pues fue un gusto
haberlas conocido :)

¡Ciao, ciao!

28 de julio de 2014

Misión no. 62 S.O.S. (The end)

Él te ayudo a subir con tu vestido y despues quito los amarres, lo miraste hablar con el encargado del lugar y ya después Tom subió contigo. Escendio los motores y tú lo miraste.

Tu: ¿sabes conducir?
Tom: por supuesto cariño, básico en la vida de un oficial

Hiciste una mueca de sorpresa irónica a lo que él solo sonrió. Como estaban en la parte alta del barco podías sentir la brisa del atardecer frente a ustedes. Miraste hacia el fondo y podías ver como se alejaban de tierra. Tu velo se movía con el viento de manera mágica. Lo tomaste y quitaste para después dejarlo ir con el viento. No te sentías triste ni dudosa, sabias que habías hecho lo mejor.

Habían estado unos minutos así, alejándose de todo un poco. Tom paro el barco y soltó anclas. Bajo a revisar algunas cosas a los camarotes, mientras tú fuiste a ver el frente del barco detenido. Era hermoso, todo, la brisa, la imagen del sol brillando con sus últimos rayos en el agua cristalina mientras qu en el fondo podías ver el puerto muy pequeño. El movimiento del yate era lento y realmente relajante, te sentaste en el suelo a observar la grandiosa imagen del lugar. Sentiste que algo caliente cubrió tus hombros, te giraste y Tom te habia colocado una pequeña manta. Ambos sonrieron, él se sentó a tu lado y coloco una de sus manos en tu espalda. No decían nada, tan solo miraban juntos el mundo siendo solo para ustedes. 

Suspiraste parpadeando para después lentamente caer dormida profundamente en los brazos de morfeo.

Fue tan celestial la manera tan cálida y suave de dormir en esos momentos, era una paz que no habías sentido hacia mucho tiempo.

Capitulo 62

Repentinamente sentí la necesidad de abrir mis ojos ¿Dónde me encontraba? ¿Por qué todo se movía? Oh cierto, la huida.

Suspire algo cansada, lo primero que mis ojos vieron fue un cuello, curvatura perfecta, venas marcadas y piel clara deliciosa para besar. Tom observaba el horizonte mientras me tenía recostada a su lado, cuidándome, después de unos segundos de observarlo tan tranquilo él me miro. De una manera sonriente y tranquila me hablo.

Tom: hola
Tu: hola ¿dormí mucho?
Tom: unos minutos, no es nada.

Lo mire aun tendida sobre uno de sus brazos, no decíamos nada, tan solo nos mirábamos. Con una de mis manos recorrí su mejilla, lo acaricie con delicadeza, él tomó mi mano y la acaricio aun mas con su rostro para después besarla con delicadeza. Ambos sonreímos, era un momento realmente meloso.

Tu: no puedo creer que aun tenga este vestido puesto.
Tom: yo creo que te ves linda
Tu: ¿linda? Estaba por casarme con alguien mas con este atuendo y te parece lindo?
Tom: pero no te casaste, así que ahora sí me lo parece

Hice un gesto de “como tu quieras” para después sentarme a la par de él. Ambos mirábamos como el sol se estaba ocultando, pronto anochecería. Recosté mi cabeza en su hombro y él coloco la suya sobre la mía. Lo empuje de manera sutil con mi hombro para que después él hiciera lo mismo. Era un juego tan simple pero tan divertido entre los dos. Luego de molestarnos un rato, me abrazo con fuerza besando mi mejilla. Luego beso mis labios, los beso de manera repetida en besos simples pero lindos.

La noche había caído sobre nosotros, pero realmente el barco había soltado anclas así que seguíamos en el mismo lugar, desde lo lejos podíamos ver las luces de tierra.
Entramos puesto que la noche estaba fresca y nosotros hambrientos. Por dentro era bastante espacioso, la nave contaba con cocina, un comedor y una parte de sala, mas en el fondo estaba la habitación principal, era bastante cómoda y espaciosa.

Ahí estaban mis maletas, me sorprendí de ver mis cosas, me gire y mire a Tom acusándolo 
con la mirada.

Tom: tu hermana fue la de la idea –reaccionando a tu mirada.
Tu: ¿osea que todos estaban conspirando? –sorprendida.
Tom: digamos que recibí ayudita de aquí y de allá

El se encogió de hombros y yo no pude evitar sonreír, camine y lo bese en la mejilla, él me miro algo sonrojado mientras yo solo  podía seguir sonriendo. Lentamente lo empuje fuera de la habitación a lo que él hizo pucheros, pero debía cambiarme de ropa y ponerme algo cómodo. Estos kilos y kilos de tela me estaban cansando rápido.

Me deshice de mi vestido y me coloque un vestido de dormir bastante fresco, debajo llevaba mis bragas sin brasier, pero realmente quería estar cómoda y mi pijama cubría bien. Solté mi cabello, lo cepille y luego hice una trenza con el.
Cuando termine salí de la habitación y busque a Tom, se encontraba en la cocina haciéndonos algo de cenar.

Tu: wow ¿Qué prepara nuestros majestuoso chef?

Él sonreía mientras seguía cocinando.

Tom: lo que mi reina me pida
Tu: mm… ¿lo que sea?

Me acerque a él abrazándolo por la cintura mientras recargaba mi mejilla en su espalda. De un momento a otro él se había girado y me tomaba entre sus brazos, nos miramos por largos segundos. Hasta que me sentí demasiado avergonzada que mire hacia otro lado riendo.

Tu: ¡deja de observarme! Me pones...
Tom: ¿te pongo? –Alzo una ceja-
Tu: me pones nerviosa –sonrojada mirando hacia otro lado.
Tom: me gusta que te pongas así

Ambos sonreímos de nuevo, realmente no sabia que responder. Me hizo mirarle con 
delicadeza tocando mi mejilla, realmente quería besar esos dulces y carnosos labios, lo deseaba tanto que no poda ocultarlo. Una sonrisa burlona se formo en él para que después nos acercáramos lentamente a besarnos. El principio fue lento y delicado pero después sus fuertes brazos apresaron mi cuerpo levantando levemente mi vestido. Su respiración era casi ronca y profunda, me excitaba de miles de maneras escucharlo asi de profundo en cada beso. 

Cruce mis brazos en su cuello, al mismo tiempo que me levantaba para que cruzara mis piernas en su cuerpo, me sentó sobre una mesa cercana y nos separamos levemente para respirar, aunque fuesen segundos porque él ya estaba de regreso en mi boca. Esta vez en busca de explorar más en mi interior con su lengua. Abrí mis labios y la batalla comenzó. Desesperada quite su camisa de mi camino y la lance lejos. Toque su espalda, tan formada y dura, había estado ejercitándose y eso me encantaba, sentirlo tan varonil mientras mis manos lo recorrían.

Sus manos recorrieron mis piernas hasta perderse bajo la tela de mi vestido, era esa necesidad de sentirnos de nuevo juntos, luego de meses de habernos extrañado.
Apagamos la estufa para caminar hacia nuestra habitación donde, me recosté en la cama con él encima mio, besando mi cuello, mordía con delicadeza mis hombros mientras yo suspiraba cerca de su oído mi necesidad. Lo mire a los ojos y la luz de la luna que entraba por una pequeña ventana nos iluminaba con delicadeza. Había extrañado tanto su perfil, su nariz tan perfecta, sus ojos brillantes  y sus labios que me incitaban a morderlos hasta hacerlos sangrar.

Tu: ¿juntos?
Tom: ¿por siempre?

Sonreíste a su pregunta con toques de inocencia.

Tu: sí, hasta que nuestro amor dure
Tom: entonces, por siempre…

Levantamos nuestros dedos meñiques y nos hicimos una gran promesa esa noche.
Luego de que lo último de nuestras ropas desapareciera, por fin nos sentíamos parte del otro. La forma en que me acariciaba y besaba cada parte de mi ser era especial y magnifica. Dije tantas veces su nombre para poder creer que esto realmente estaba pasando. Realmente estábamos juntos, haciendo el amor como tanto lo había soñado.

Cada movimiento estaba lleno de puro éxtasis, su mirada de satisfacción me hacia feliz, cada embestida suya hacia mi cuerpo, era un apretón de manos, lo quería conmigo y solo conmigo. No quería que nadie más viera esta fase de él nunca mas, solo nosotros guardaríamos estos secretos del uno y del otro.

Cuando llegamos a nuestro clímax fue el cielo, esa calidez que hacia tanto no sentía de nuevo estaba conmigo. Caímos rendidos pero felices, cubrí mi cuerpo con la sabana, de pronto sentí como me tomo entre sus brazos y se giro conmigo para que yo quedara recostada del otro lado pero con la sabana enredada entre ambos, reí divertida mientras él besaba mi mejilla.

Tom: -suspiro. Extrañe tanto estos momentos
Tu: si no me corres de tu lado de nuevo, tendremos muchos mas
Tom: nunca mas lo haré.

Él me miro serio, puesto que sabia que realmente aun estaba arrepentido de todo lo pasado, toque con delicadeza sus labios en medio de la casi obscuridad y sonreí.

Tu: te creo…y te amo

Tom sonrió complacido, beso mi mejilla y con su nariz roso esta misma con delicadeza.

Tom: yo también te amo princesa

Inhalo profundo escondiendo su rostro en mi cuello mientras me abrazaba de manera delicada pero bastante fuerte, podía sentir el palpitar de su corazón en mi hombro derecho, entendía lo que sentía, puesto que yo estaba igual. Ambos intentábamos aferrarnos al otro para poder creer que  esto era verdad que no despertaríamos mañana y nos veríamos solos cada quien en habitaciones distintas.

Había pasado la semana mas fantástica viviendo en el yate con Tom, comíamos solo alimentos del mar, volvíamos al muelle de vez en cuando para caminar un poco pero después volvíamos al gran charco y pasábamos grandiosos días relajándonos, disfrutando vivir lejos del mundo y ocupándonos en nuestra relación. Pero todo cuento debía terminar y después de esa semana debíamos volver a dar la cara al mundo y por fin poner en orden todas nuestras vidas para empezar todo de cero.

En primera yo había regresado a vivir a casa de mis padres porque ahora sí oficialmente Tom y yo no estábamos casados, mi madre se había opuesto rotundamente a dejarme ir sin haberme casado, no quise contarle mucho del tema a Tom puesto que tenia miedo de que él aun no quisiese casarse conmigo. Él vivía aun en el apartamento que había conseguido pero de vez en cuando luego de salir de mi academia pasaba a “verlo” y a contarle sobre mi día, aunque eso me llevaba muchas horas ya que por alguna razón siempre terminábamos hablando en la cama luego de habernos dado una buena “bienvenida”. Debíamos ser algo discretos porque de nuevo no queríamos que mi madre se enterara y nos armara un sermón de que debíamos abstenernos hasta el matrimonio. Otras veces era Tom quien iba a verme a mi casa, aunque mi madre no lo soportara y siempre se encerraba en su habitación cuando él estaba, a nosotros siempre nos causaba gracia, nos habíamos acostumbrado a sus escenas, mi padre por otro lado siempre era amable y por largos ratos hablaba con Tom, él nunca me decía de que hablaban puesto que eran cosas de hombres, en fin ellos sabrán.

Yo había vuelto a retomar mi carrera de diseñadora de modas, estaba buscando un local para comenzar a vender mis diseños y quien sabe despues crearme una mejor línea con exposiciones, pasarelas, etc. Por el momento iba de apoco a poco con mi esfuerzo propio, Tom había decidido al final rechazar el puesto en el F.B.I.  sé que fue una decisión difícil muchas veces me sentía culpable de eso, pero el siempre decía que ya hacia mucho que  había conocido su respuesta y que realmente no le molestaba, muchas cosas de él habían cambiado y él mismo lo sabia, yo lo veía bien de ánimos así que lo único que me quedo fue confiar en él. Pero obviamente aunque el hubiese aceptado yo lo hubiese esperado todo el tiempo que necesitase.

En su lugar Bill había tomado el puesto, Tom se veía orgulloso de su hermano menor y eso me hacia feliz. Al final Tom había decidido seguir siendo policía, pero era instructor para novatos ahora daba clases para entrenarlos y también dando clases de defensa personal a quien lo necesitase. Cuando lo veía hacer su trabajo, lo veía feliz, él hacia lo que mas quería, enseñaba a la gente a protegerse a si misma, era algo que mas me enamoraba de él, siempre se preocupaba por la seguridad de los demás antes que de sí mismo. Confiaba en que todo estaba bien, él hacia algo divertido que lo mantenía vivo, era lo que amaba y yo no me entrometería entre sus sueños, aunque él muchas veces me había dicho que su sueño mas importante era estar conmigo, me hacia sonrojarme y tranquilizarme.

Hoy día, me encontraba en el local que pronto seria mi tienda de ropa, veía como los arreglos del interior iban, realmente quería ver que cada detalle fuera como yo quería. Así que observaba el trabajo de los trabajadores y del diseñador. Había quedado con mi hermana Ana para vernos en unas horas, Tom como siempre estaba trabajando pero ya nos veríamos por la noche ya que íbamos a cenar juntos con mi familia. De pronto veo que por la puerta viene entrando mi hermana con una sonrisa en su rostro.

Tu: Hola Ana
Ana: Hola hermanita ¿Cómo va todo?
Tu: bien, de acuerdo a lo pensado en unas semanas más y todo estará listo para la apertura
Ana: me alegra escuchar eso, ya le conté a todas mis conocidas sobre tu línea de ropa y están emocionadas por visitar tu tienda –decía en tono de emoción.
Tu: Muchas gracias! –sonriendo- enserio Ana, no se que seria de mi sin ti
Ana: no pasa nada, siempre cuidare de mis hermanitas menores, para eso somos familia

Ambas sonreímos mientras nos dábamos un apretón cariñoso de manos. De pronto siento que en la bolsa de mi chaleco mi celular comenzaba a vibrar, era una llamada de Tom. Me parecía raro ya que por lo general a estas horas estaba dando clases.

Ana: ¿Quién es?
Tu: Tom…-la miraste extrañada, luego contestas- ¿Tom? ¿Qué pasa?

Pero me dio un susto en cuanto escuche la voz de un hombre desconocido.

-¿Señorita (Tu nombre)?
Tu: ..sí…¿Quién habla? –confundida.
-hablo de la escuela de policías…-hablaba con mucha seriedad- debo informarle que…

Ese hombre hablaba demasiado lento, tuve que tomar mi celular con ambas manos porque realmente me estaba comenzando a asustar, su voz era demasiado seria y baja como para hablarme de algo bueno. Por mi mente solo pasaba Tom y nada mas. Mi respiración queria descontrolarse, mi corazón palpito fuerte pero intente tranquilizarlo.

-su novio…el agente Tom…él…
Tu: ¡dígame! No se detenga por favor, solo dígalo ¿Qué le paso a Tom?
-él…necesitamos que venga, es por un asunto importante, ha ocurrido algo…-serio-
Tu: …¿Qué? –Susurraste con un hilo de voz- p-pero…¿Qué es? ¿Esta bien? ¿Cómo se encuentra? ¿Por qué él no me habló?
-solo puedo decirle eso, es mejor que usted lo vea por sí misma, realmente es importante señorita por favor apresúrese…
Tu: sí, sí, y-ya voy…

Rápidamente colgué y mire a mi hermana quien estaba aun a mi lado observándome con su rostro de confusión. Yo realmente no estaba bien, miles de cosas pasaban por mi cabeza y el miedo quería invadirme.

Ana: ¿Qué sucede (tu nombre)? ¿le paso algo a Tom?
Tu: no lo se…debo ir con él. Tengo que ir.

Rápidamente me despedí del diseñador y deje encargada a mi asistente. Salí con rapidez pero estaba hecha un manojo de nervios así que Ana decidió que ella me llevaría, en el camino hablamos sobre lo poco que sabia pero ambas estábamos realmente confundidas y preocupadas por lo que pudo haber ocurrido. Yo solo esperaba que todo estuviese bien, ya muchas cosas habían sucedido en nuestras vidas, no podía creer que todo lo malo nos sucediera a nosotros. Tan pronto llegamos a lo lejos divisamos algunas patrullas con las luces encendidas. Todas estaban estacionadas como en un círculo y ahí estaba una línea de cinta policíaca cercando un pedazo de terreno. Había varios policías, tal parece que sucedía o había sucedido algo. Mi mano tembló al ver todo ese alboroto, solo esperaba no tener que ver algo demasiado horrible. Solo esperaba que Tom pronto apareciera, solo eso.
Bajamos y yo camine hacia el lugar, un policía me detuvo de pronto.

-¿señorita (tu nombre)?
-sí, soy yo…-nerviosa- ¿Qué sucedió? ¿Dónde esta mi novio? ¿Dónde esta Tom?

Él policía se veía demasiado serio, él miro hacia los demás quienes también me miraban, yo conocía a varios, eran compañeros de Tom. Todos me miraban con algo de tristeza o lastima, no entendía lo que decían con sus miradas. Mi hermana estaba  mi lado y yo solo quería gritar por Tom. De pronto el policía hablo de nuevo.

-venga conmigo, necesitamos que vea algo…

Él caminó, hacia donde la cinta amarilla de ‘Prohibido el paso, policía’ cercaba un pedazo de terreno. Mis manos temblaban un poco, estaba muy asustada podía sentir que mi corazón se estrujaba del miedo. Él levanto las cintas y yo pude pasar, había otros policías dentro tapando mi vista, pude ver a unos paramédicos del lugar, quienes hacían su trabajo. Había…había una camilla, respire profundamente pero el aire no llego a mis pulmones debido al miedo. Debía ser fuerte no debía llorar.

Camine con miedo hasta que llegue a ellos, me abrí paso al principio pero después todos me miraron y ellos solos me dejaron pasar. Mi corazón tembló en cuanto vi que Tom era quien estaba recostado en la camilla, lo mire y tenía sus ojos cerrados, los paramedicos se alejaron un poco para que pasara.

Tu: Tom…-con miedo en tu voz-…¿Tom? –con voz suave-

Mis labios temblaban y mis piernas no me respondían. Lentamente levante mi mano para tocar su rostro, nadie decía nada, todo era silencio en el lugar podía sentir el el aire soplar ya que estábamos en un lugar al aire libre. Toque su rostro con delicadeza y tenia sus mejillas algo frias, me asuste tanto que un pequeño suspiro salió de mis labios sin previo aviso. Todo me daba vueltas y tenia mucho miedo. Apenas iba a comenzar a llorar cuando Tom abrió con lentitud sus ojos.

Tom: …-¿(tu nombre)?...-susurro con voz débil-

Asentí despacio mientras mis labios hacían una mueca de nervios y preocupación. Mi mano estaba en su pecho mientras lo sentía respirar, me miraba como si estuviese despertando de un sueño, pero la camilla no dejaba de asustarme. ¿Por qué estaba ahí? ¿Qué había pasado? ¿Estaba herido? ¿Qué?  ¿Qué sucedía? ¿Por qué nadie decía nada?

A él lo cubría una pequeña cobija de los paramédicos sus manos estaban debajo de ella, pero a mi lo único que me importaba era que él me hablaba.

Tu: Tom…¿Qué sucede? –con voz débil- ¿Qué tienes?...

Quise llorar, mis ojos picaban, pero debía ser fuerte por él, por mi. Él me seguía mirando sin decir nada, hasta que…

Tom: Oye linda…sabes que eres lo mejor de mi vida ¿verdad? Sabes que eres lo mejor que me ha pasado y que te he hecho llorar mas veces de las que quisiera contar. Aun no…no entiendo porque me quieres, solo se que te quiero por igual y que pase lo que pase quiero estar contigo. ¿lo sabes, cierto?

Asentí mordiendo mi labio, apreté mi mano un poco a su camisa ¿Por qué decía todo esto? ¿Por qué parecía que se despedía? Yo no quería que se fuera a ningún lado solo quería que me abrazara muy fuerte, ¿Por qué se veía tan débil? ¿Por qué?

Tu: ¿te estas despidiendo…de nuevo?

Él no respondió tan solo sonrió de una manera leve y pequeña. Me miro de nuevo mientras sus ojos brillaban, el cielo azul se reflejaba en ellos.

Tom: Nunca creí que encontraría a alguien como tu, brillante, valiente, dulce, fuerte, bonita y mandona –intentaste sonreía por eso ultimo pero realmente la preocupación era mas grande- pero sobre todo especial…-paso saliva con lentitud- especial para mí. Solo para mí. A pesar de que todos se hayan opuesto a lo nuestro, a pesar de las caídas y las peleas quiero que sepas que siempre estas presente en mi mente, que todo lo que hago y he hecho es para ti. Te amo como nadie mas lo hará y me alegra que me ames también, me siento afortunado por tenerte conmigo y siempre lo recordare donde quiera que vaya…

Sus palabras me asustaban mucho ¿Por qué todo parecía tan triste aunque fuera tan bonito?

Tom: por eso…-te miro con ternura- quiero pedirte una ultima cosa…

La respiración se había detenido. Mi corazón no palpitaba, todo para mi se había detenido, mis ojos brillaban de las lagrimas que querían salir. Temblé y mi mano se apretó a su pecho aun mas. No podía decir nada, solo quería mirarlo y grabar cada facción, cada palabra, todo.

De pronto sus manos se movieron de debajo de la cobija, las mire y en ellas había un objeto, era…era una caja negra pequeña. De pronto la abrió y en ella había un hermoso anillo con un diamante en el centro que brillaba como una estrella a la luz del día.

Mi boca se abrió lentamente dejando salir el poco aire de mis pulmones, mi razón había desaparecido no entendía nada ni podía razonar. Luego escuche su voz.

Tom: ¿te casarías conmigo? –Sonrió-

Cubrí mi boca con mi mano en un acto de sorpresa, una lagrima cayó por mi mejilla mientras lo miraba sonreír, todo el ambiente cambio en el lugar en segundos. Ahora todo era mas ¿alegre?

Retrocedí dos pasos cuando lo vi levantarse de la camilla y avanzar hacia mi arrodillándose con el anillo hacia mi. Yo…yo no podía respirar, intentaba decir algo pero las palabras se me atoraban en la garganta, las lagrimas caian con rapidez por mis mejillas como si de autos en autopista se trataran. No podía quitar la mano de mi boca, estaba tan sorprendida que por un segundo olvide como hablar o que decir. Lo mire ahí esperando por mi respuesta mientras me miraba con tranquilidad, una sonrisa en sus labios y una caja con un anillo en sus manos.

Tu: …y-yo…-voz poco audible.

Avance un paso y lo mire, coloque mis manos en mi pecho, todos esperaban mi respuesta y yo no recordaba como hablar!

Tu: …sí…-sonreíste.

Apenas dije esa palabra todos aplaudieron y Tom sonrió con alegría, intente tomar el anillo pero estaba temblando mucho. Él lo tomo en sus dedos y después con delicadeza lo coloco en mi mano en mi dedo anular. Pude notar que también temblaba un poco, cuando el anillo estuvo por completo en mi dedo. Su mano no soltó la mía, lo mire y él me miro, ambos sonreímos, apenas reaccione me tire a sus brazos y lo abrace con fuerza y él a mi. Podía escuchar como todos chiflaban y gritaban felicitaciones mientras aplaudían sonriendo. Tom me abrazo con fuerza y susurro en mi oído.

Tom: oficialmente comprometidos

No pude decir mas, solo quería tenerlo conmigo por siempre, todo el miedo se había convertido en felicidad pero no podía parar de temblar. Todos gritaron beso en coro y nosotros solo nos miramos sonriendo luego nos acercamos para besarnos como nunca. Era algo vergonzoso puesto que nos veían pero realmente aquel poderío y amor en aquella simple acción me hacia estremecer hasta lo mas profundo. Sus manos me tomaban de la cintura mientras nuestros labios seguían rosándose entre sí, lentamente nos separamos sin dejar de vernos. Podía sentir el amor de Tom y él el mio, ahora sí que eramos una pareja.

Después de eso ya me explicaron que todo había sido un plan sorpresa de compromiso en el que todos estaban de acuerdo incluso mi hermana Ana quien también había fingido no saber nada. Luego de eso, caminamos hacia la parte donde estaban las mesas y todo listo para la fiesta de compromiso. Mi demás familia también estaba ahí lista para felicitarnos. La madre de Tom, Bill, Gustav, Georg, Andreas. Toda nuestra familia, amigos y conocidos nos felicitaron por nuestro compromiso. Había sido una grandiosa sorpresa que Tom había hecho para mi con ayuda de todos ellos y se los agradecía mucho. Incluso mi amiga Rita estaba ahí, ya conocía toda la verdad, solo me felicito y me deseo lo mejor, iba de pareja de Gustav y eso me alegraba mucho. Ambas reímos emocionadas como chiquillas de 15 años cuando veíamos mi anillo.

Fue una fiesta sensacional, baile con mi padre, mi madre también estaba ahí solo que no tan feliz pero no permití que me arruinara uno de los mejores momentos de mi vida, debía acostumbrarse a la idea de que pronto me casaría con Tom. Aun no había fecha pero queríamos que fuera pronto e igual de linda que nuestro compromiso.

4 meses después

Mi boda había sido la más intima y preciosa de todas, no habíamos hecho la gran boda del siglo. Había sido algo especial y solo de familia y amigos cercanos, los cuales eran bastantes asi que al final sí nos divertimos bastante. Tom y yo nos habíamos casado 4 meses después de nuestro compromiso, mi vestido había sido hermoso, largo y con detalles preciosos, mi velo era largo y en mi cabello había florecillas blancas, Tom se había visto guapísimo en su traje negro, su cabello seguía algo largo y tenia algo de barba, la había retocado ese dia, pero para mi siempre luciría de lo mejor. En nuestra ceremonia al aire libre el padre había leído todo sin ningún problema de que alguien entrara y detuviera la boda, reíamos recordando aquel momento. Cuando ambos habíamos aceptado fue el momento de mas hermoso de mi vida, nos besamos y todos aplaudieron por nuestra felicidad. La fiesta también había sido al aire libre, ambos amábamos la libertad y lo natural. Todos nos habían felicitado pero lo que nosotros mas queríamos era poder estar juntos en nuestra luna de miel. En todo el festejo estuvimos muy acaramelados pero al final era nuestra boda y podíamos hacer lo que queríamos.

Nuestra luna de miel había sido en el lugar donde habíamos ido a acampar, cerca de las montañas, pero en unas cabañas románticas y privadas, alejados de los demás. Era temporada de frió y nuestra promesa se había cumplido habíamos regresado para pasar los mejores días de nuestras vidas. En todo momento nos amábamos, nunca entendía porque entre mas hacíamos el amor, mas queríamos volverlo a hacer. Pero sí, lo habíamos cumplido, entregarnos el uno al otro siempre.

Ahora el tiempo había pasado dos años de matrimonio nos respaldaban. Mi padre nos había regalado una casa por nuestra boda. Nos opusimos al principio pero él no cedió y ganarle era difícil ademas él no quería que nos alejáramos de la familia y por eso decidió regalárnosla, al final aceptamos agradecidos, sí que tenia el mejor papá del mundo.

Vivíamos mejor que nunca, en nuestro grandioso hogar, estaba lleno de felicidad puesto que Tom y yo intentábamos llevar lo mejor posible nuestro matrimonio, claro de repente había peleas pero estas no duraban mucho y eran por cosas pequeñas. Mi tienda de ropa era otra parte de mi felicidad, diseñaba y vendía con gran gusto. Tomaba clases de diseño en horas libres y aun asi cuidaba de mi esposo y mi hogar. Tom era un gran maestro de artes en defensa, tenia grupos de niños y personas quienes habían sufrido traumas con robos, asaltos y cosas como las que me pasaron a mi, les enseñaba a seguir adelante y defenderse por su propia cuenta. Estaba realmente orgullosa de él.

Un dia mientras Tom regresaba de su trabajo. Entro a su casa como siempre y dejo su maleta deportiva en el piso.

Tom: (tu nombre) ¡ya llegue! –aviso pero nadie respondió.

Dejo sus llaves en la mesita de entrada y camino buscándote, por lo general a esta hora tu ya estabas en casa y tenias algo de comida preparada, pero esta vez no sentía el aroma de nada en el aire, es mas solo había silencio. Camino por la casa buscándote pero no te encontró, le pareció extraño pero quizás aun estabas en la tienda, fue al refrigerador por una botella de agua. Luego miro hacia el salón del comedor y ahí sobre la mesa había dos pequeñas velas, extrañado se acerco a ver que hacían prendidas. Había pétalos regados en la mesa y en medio de ellos un sobre, parecía una carta, tenía su nombre así que la abrió. Era raro puesto que no entendía mucho de lo que decía, pudo ver el nombre de una clínica en la esquina pero seguía sin tener idea, de pronto vio tu nombre escrito ahí, luego más texto sin sentido para él y al final la palabra ‘positivo’

Tom estaba extrañado ¿positivo? ¿Qué era positivo? Luego de pensar por largos segundos fue que una idea llego a su cabeza. El tiempo se congelo para él, sus manos temblaron levemente, no sentía que el aire pasara a sus pulmones. ¿Podía ser cierto? ¿Podía ser eso que él pensaba? ¿Era enserio tan afortunado? De pronto escucho tu voz hablándole.

Tu: ¿ya entendiste de que trata?

Él se giro con lentitud a verte que sonreías recargada en el umbral de la entrada al comedor. 
No podía decir nada, coloco el papel en la mesa y luego miro tus manos. Las levantaste y en ella sostenías nada más y nada menos que una prueba de embarazo.

Tu: comprobado al doble –sonreíste aun más- ¡vamos a ser papás!

Sonreías a más no poder, Tom parecía no reaccionar y eso te causaba gracia.

Tom: ¿d-de veras? –nervioso.
Tu: claro que sí tontito, todo aquel sexo no fue por nada, ¡dah!

Reíste burlista de su shock emocional, de pronto el corrió a abrazarte y tu solo gritaste en sus brazos. Era el hombre mas feliz de la tierra, te abrazaba besaba y apretaba. Enserio que sí, su felicidad no podía ser contenida, no sabia que hacer, correr por una cuna, ropa o seguirte besando o simplemente salir corriendo a la calle para gritar la gran noticia. Por lo pronto lo tomaste con tus brazos y lo miraste.

Tu: tendremos un bebé –reiste.
Tom: nuestro propio bebé –sonrio aun mas. Gracias!

Te abrazo de nuevo, te protegió entre sus brazos y luego te dejo respirar.

Tom: oh, oh perdón ¿no les hice  daño?
Tu: no, claro que no, nos encanta que nos mimes.

Ambos sonreímos y luego lenta pero dulcemente nos besamos. Por fin nuestra familia comenzaría. Por fin nuestro amor daría más frutos. Nuestro propio bebé.

Días después les dimos la gran noticia a nuestra familia, todos estaban felices y nos felicitaron, los regalos no tardaron en llegar. Tom comenzó a querer comprar las cosas de nuestro hijo o hija de inmediato, no queria que siquiera me levantara de la cama, aunque no llevase ni el mes de embarazo. Pero realmente me hacia feliz que la noticia lo hicera a él también feliz, seria el mejor papá para nuestro bebé.

4 meses después

Me encontraba barrigona, mi bebé ya estaba creciendo y el desesperado padre queria verlo, asi que habíamos hecho una cita con el ginecólogo para un ultrasonido. Habiamos estado algo nerviosos porque seria la primera vez que veriamos a nuestro bebé, sabíamos que no estaba perfectamente formadito pero seria fantástico verlo. Ha como podía caminaba, realmente tenia muchos antojos y las noches no eran de gran sueño pero Tom siempre estaba a mi lado asi que ambos estábamos afrontando esto. Habíamos llegado a la clínica, esperamos en una salita del lugar. Esto me recordaba a la primera vez que habíamos ido con un ginecólogo, donde aun no estaba embarazada y apenas había perdido mi virginidad con Tom. Parecía que apenas había sido ayer y ahora, ahora sí que estaba embarazada pero feliz. Tom tomaba mi mano y con la otra acariciaba mi pancita, sabia que eso me tranquilizaba y al bebé. Después fue nuestro turno, hice todo lo que debía, y me colocaron el gel, estaba algo frio pero no tanto. Ambos mirábamos una pantalla negra a nuestro lado. Estábamos bastante nerviosos, el doctor sonreía al vernos tan impacientes..

Doctor: bien papás, ¿también quieren escuchar el palpitar de su corazón?
Tom: ¡sí!

Tom estaba realmente emocionado, el doctor rio de sus nervios, luego movio algunas cosas y todos nos quedamos en silencio. Luego coloco una palanquita sobre mi vientre y esperamos mientras conseguía el sonido. Después de unos segundos un pequeño sonido se escucho, eran como galopes de caballos pero en realidad cuando el doctor subio un poco el volumen nos dijo que ese era el palpitar del corazón. Ambos apretamos nuestras manos unidas, emocionados oyendo a nuestro bebé vivir.

Tom: es hermoso…

Sonreímos y luego mire al doctor quien miraba la pantalla. Luego…

Doctor: esperen…algo…

El se quedo en silencio y nosotros nos preocupamos un poco, luego el de nuevo escucho más de cerca.

Doctor: vaya –sonrió- tal parece que –los miro- son dos
Tu: ¿Qué? ¿Dos que? –confundida.
Tom: ¿d-dos bebes? –sorprendido.
Doctor: asi es –el doctor puso imagen en la pantalla y después de un rato nos mostro a un bebé, quien solo chupaba su dedo, una lagrima cayo por mi mejilla al verlo y detrás de él, escondido estaba su hermano, el solo estaba dormidito con sus manitas frente a su cara. No podía detener las lágrimas de felicidad al ver a mis gemelos. Habían sido una gran sorpresa. Tom tuvo que pararse a limpiar sus lágrimas, no podíamos creerlo.

Después se acerco a mí y ambos nos miramos.

Tu: seremos papás de gemelos –sonreiste.
Tom: la historia se repite –asentiste- ahora tendre a mas a quien mimar
Tu: vaya señor papá espero que nos cuide bien
Tom: con mi vida si es posible, por ustedes todo (tu nombre), todo.

Pego su frente a la mía mientras seguíamos escuchando el palpitar de nuestros bebés. Bese su frente y ambos miramos a nuestros bebés, nuestra bendición, luego de la tormenta viene la paz y ahora nosotros eramos testigos de eso. Lo único que pedía era que mi vida siguiera así, con Tom a mi lado, con nuestros hijos, por siempre hasta el final.






Gracias por leer! :3
esperen epilogo! 

Guns!, guns!